sábado, 3 de septiembre de 2016

JUAN RADA "EL CASO QUE HA IMPACTADO MI VIDA Y TODAVÍA SIGO INTERESADO POR ÉL ES EL ASESINATO DE LOS MARQUESES DE URQUIJO"

Ante ti, lector, una nueva sección en 'CrimenyCriminologo'. Una entrada más que busca ayudar a complacer esa afición tan extendida en todas las clases sociales: curiosidad por la vida de los otros. Valentía, dedicación y muchas horas de trabajo son las características de los periodistas que van a pasar por aquí. La calle y la noche eran, casi siempre, su familia. El arrojo, tanto a la hora de conseguir información como de sentarse ante la vieja máquina metálica de escribir, sus señas de identidad. Quedan pocos, pero aún queda alguno. Ellos son los periodistas de 'El Caso'.

El primero de estos intrépidos reporteros es Juan Rada. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra, estampó su firma en varias páginas de 'El Caso' durante los años 70. Y pasó a la dirección de la publicación a finales de los 80. Asiduo colaborador de espacios televisivos y radiofónicos como Cuarto milenio, Crímenes sin resolver o Milenio 3, Juan Rada nos habla de su paso por el semanario de sucesos 'El Caso'. 

¿Cómo entro 'El Caso' en su vida? 

Mi hermano lo compraba y leía a escondidas. Ahí me fui aficionando a su lectura. Después, cuando me iniciaba en la profesión, envié algún trabajo que me publicaron, y pasaron a contar conmigo como corresponsal en Navarrra. Dos décadas después entraría a trabajar en la redacción de Madrid, llegando a director.

¿Qué recuerdos tiene de este semanario de sucesos? 

Los mejores de mi vida. Se vivía el periodismo de calle como en ninguna parte. Eran reporteros pura sangre, volcados el día completo en la búsqueda de la noticia. Y al frente del equipo un editor único y singular, Eugenio Suárez, una persona ingeniosa y audaz. Publicaba lo que otros periódicos no se atrevían a contar. Aparte de sucesos, también información de tribunales, ufología, espiritismo, fenómenos paranormales… Hasta temas como el consejo de guerra de Burgos, siendo el único medio que dio información de primerísima mano. Así, aunque lo calificaban como el periódico de las porteras, se leía en todas partes.

¿Qué diferencias existen entre el periodismo de sucesos de antaño y el actual? 

Antes se trabajaba la calle, visitando comisarías, cuartelillos de la Guardia Civil, hospitales, casas de socorro, morgues… Ahora la nueva generación se ha hecho al periodismo de mesa: Internet, comunicados oficiales, información a golpe de teléfono… 

¿Qué caso le marco más durante su etapa en el semanario? 

He trabajado, aparte de en “El Caso”, en numerosas publicaciones, donde también he hecho sucesos. El que ha impactado mi vida y todavía sigo interesado por él es el asesinato de los marqueses de Urquijo. El crimen más impactante desde la llegada de la democracia y sobre el que todavía se ciernen abundantes sombras.

¿Qué artimañas usaba para conseguir la noticia? 

Tener buenos contactos. En los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, audiencia, forenses, recepcionistas de hoteles… Era básico contar con una buena red de satélites. 

¿Qué noticia del semanario jamás quiso dar o investigar? 

Había temas tabú, tanto relacionados con la familia de Franco como después como la Familia Real. 

¿Qué caso recuerda con más cariño durante su etapa en este semanario? 

Fue una serie titulada “La gran crónica negra contemporánea”. Saqué a relucir una red de escándalos que afectaba a cierta banca, empresarios, bufetes de abogados y despachos de influencias… Incluso rozaba al propio Gobierno. El hecho de que, a través de El Caso, vieran la luz las agendas de un importante letrado mediador en todos esos multimillonarios tejemanejes causó conmoción e, incluso, hizo temblar a financieros, políticos y hasta miembros de la "jet society". 

¿Cómo se enteraban de las noticias antes que los propios agentes de la autoridad? 

Era la complicidad de los lectores lo que ayudó a propiciar un montón de pisotones y exclusivas. Hubo casos sonoros como los del crimen de los Urquijo o la matanza de Puerto Hurraco donde avisaron antes al semanario que a la policía. 

¿Ha temido por su vida durante la investigación de alguno de los casos? 

El temor siempre existe, sobre todo cuando detrás hay una base real. Siendo redactor jefe del diario “Línea” (Murcia) apareció un empresario con un cuchillo oculto tras un ejemplar del periódico que venía a matarme porque había publicado una noticia de acoso sexual. Al no encontrarme a mí, asesinó allí mismo al padre de la víctima porque me había facilitado la noticia. 

Supongo que tantas horas de calle dejarían también muchas anécdotas ¿Alguna que se pueda contar? 

Me encontraba en Río de Janeiro buscando información sobre las andanzas del “Dioni” antes de ser detenido. Me hospedé en el mismo hotel. Fue escasa la información que pude conseguir al respecto. Un día, cuando salía por la puerta, encontré a Javier Anastasio de Espona, procesado por el crimen de los Urquijo y fugitivo de la justicia. Estaba en busca y captura por la Interpol. Lo reconocí de inmediato porque, tras que saliera de prisión y poco antes de huir, estuvo en mi despacho de “El Caso”, donde le hicimos una entrevista. Muy interesante la conversación que mantuvimos en Copacabana. 

¿Los sucesos vendían más antes, ahora o siguen interesando igual a la sociedad?

Los eventos dramáticos y sangrientos captan la atención de muchísima gente. El suceso siempre ha vendido, lo que ocurre es que ahora se está dispersando ante tanto medio de comunicación. Eso hace que no se siga con la profundidad de antes.

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