viernes, 4 de abril de 2014

EMILIO CALATAYUD: UNA NUEVA FORMA DE JUZGAR LOS DELITOS DE LOS MENORES.

En esta entrada les transcribimos la entrevista radiofónica que realizaron Lorena Medina y Myriam Cuesta, colaboradoras en el programa 'CrimenyCriminologo' de www.radiosapiens.es, a Emilio Calatayud. Un abogado, escritor, magistrado español y juez de menores de Granada conocido por sus sentencias ejemplares.


-¿Qué es lo que le ha llevado a especializarse como juez de menores?

Bueno, pues las casualidades de la vida. Yo hice las oposiciones a Juez…tampoco las hice por vocación. Yo quería ser juez, quería un sueldo fijo, entonces en aquella época se convocaron las oposiciones, me convenció un compañero para prepararlas y las saqué. Y cuando llevaba siete años de juez, salió la especialidad de menores. Era una cosa nueva, me lancé un poco a la aventura a ver de qué iba eso, me seleccionaron y hasta ahora que aquí estoy. O sea, por casualidades de la vida. La verdad es que nunca pensé ni que iba a ser juez y nunca pensé que iba a ser juez de menores, pero aquí estoy.

-¿Qué plantea la Ley de Protección Jurídica del Menor de 1996?


Plantea una serie de obligaciones que tenemos todos para garantizar los derechos de los menores, establece los derechos de los menores, y la verdad es que es un instrumento fundamental para el mundo del menor. Lo que pasa que, por desgracia, no se cumple completamente la Ley de Protección Jurídica del Menor.


-Hay una opinión generalizada de que la Ley del Menor es blanda, ¿cuál es su opinión?


Bueno la Ley de Responsabilidad Penal del Menor que es la 5 /2000, que es la Ley por la cual juzgamos a los menores que cometen hechos delictivos, desde luego de blanda no tiene nada. Es una Ley que puede ser mejorable, a lo mejor, pero que de blanda no tiene nada, lo que pasa que contempla una serie de medidas con mucha variedad. 
Hay medidas privativas de libertad y otras, las de medio abierto, que dan muchísimo juego y en base al delito que se ha cometido y quien ha cometido el delito, pues establece este tipo de medidas, pero de blanda no tiene nada. Eso son las leyendas urbanas. Yo siempre digo, por ejemplo, que en el internamiento podemos a un chaval hasta diez años, y si es de dieciséis a dieciocho años, lo podremos tener hasta dieciséis años en el centro de internamiento. Si eso es blanda, pues que me digan a ver qué es duro.

-Usted es conocido como un juez paternalista por sus sentencias ejemplares, basadas en la educación para que no queden así, en un simple castigo. ¿Cómo ha llegado o qué le ha conducido a imponer esas sentencias poco comunes para el resto de los jueces de menores?


Yo fui de la primera promoción de jueces de menores entonces, en aquella época la Ley ya contemplaba este tipo de medidas. Yo no he inventado nada, lo que pasa aplicando la Ley y teniendo un poco de sentido común, yo pienso que hay muchas formas de reparar el delito sin necesidad de privación de libertad, es decir, yo tengo que privar de libertad cuando la Ley establece que hay que privar de libertad, pero hay otra serie de delitos y otra serie de circunstancias en las que no necesariamente hay que privar de libertad y entonces se aplican las medidas. No soy el único, lo que pasa es que yo fui de los primeros por ser de la primera promoción, pero actualmente se dictan este tipo de medidas en todos los Juzgados de Menores de España, lo que pasa es que no se conocen, pero se dictan este tipo de resoluciones en todos los Juzgados.

-Y con los datos que Usted tiene, ¿puede decirse que sus sentencias gozan de éxito?


Si, claro que gozan de éxito, como las de todos, pero por una razón muy sencilla y es que yo creo que el 80% de los chavales que yo juzgo, cometen delitos pero no son delincuentes. Lo único que hace falta es acompañarlos a madurar y a exigir responsabilidad por los hechos que cometen, pero no son delincuentes entonces, cuando llegan a una determinada edad, dejan de cometer hechos delictivos. Y luego, tenemos un 20% que ese si tienen el perfil de delincuente, en base a las circunstancias del chaval se aplican una serie de medidas; y de ese 20 %, la mitad es muy trabajable, es muy trabajable, y el otro, por desgracia, es carne de cañón.

-En su Juzgado, Usted sentencia a menores de entre 14 y 18 años ¿Cuál es la respuesta de estos menores cuando Usted impone la sentencia? Porque, bueno, imaginamos que en la mayoría de los casos pues, a lo mejor, se esperaba otro tipo de sentencias, ¿no?


Bueno al principio sí, ahora ya no. Ahora ya están acostumbrados, ya llevamos muchos años y la verdad es que, muchas veces incluyo, yo trabajo mucho la conformidad y ellos, normalmente, se conforman y ya no les sorprende, pero para que se hagan una idea, yo tengo anualmente unos doscientos chavales condenados a sacarse la Enseñanza Obligatoria, entonces claro que la sacan; chavales condenados a aprender a leer pues, también aprenden, y luego pues chavales a trabajos en beneficio de la comunidad y demás, y ya está muy metido aquí en la sociedad granadina y ya saben que el que la hace la paga. No necesariamente hay que estar privado de libertad pero, si se le condena a trabajar doscientas horas, pues tiene que estar doscientas horas. No hay ningún problema ya. Lo tienen asumido.

-¿Qué impacto tienen estas sentencias en los padres del menor? ¿Suelen estar de acuerdo o suelen discrepar?


Al principio no estaban de acuerdo. Ahora sí están de acuerdo y la verdad es que con el tiempo te lo agradecen, tanto los chavales como los padres. Al principio me llamaba mucho la atención pero ahora ya no. Y muchos me piden que, por favor, condene a su hijo a estudiar. Luego ya, con el tiempo, te lo agradecen los chavales. Al principio no te lo agradecen, con el tiempo sí te lo agradecen. Y los padres, fundamentalmente sí y, a veces, incluso medidas más duras, por ejemplo internamientos, ahora que está de moda el delito de maltrato de hijos a los padres, pues muchos padres me han llegado a pedir que, por favor, encierre a sus hijos porque no hay solución. Y hay que privarlos de libertad pero luego, salen para adelante también.

-¿Qué protocolo de actuación sigue en su Juzgado?


Bueno, pues el que establece la Ley: una vez que se pone una denuncia contra un menor, se le cita, se le pone un abogado, presta declaración a la Fiscalía, después lo examina el equipo técnico de apoyo, que es un psicólogo, un educador social y un trabajador social, hacen un informe sobre las circunstancias de ese menor y el fiscal ya, hace el escrito de alegaciones y pasa a juicio. Normalmente, nosotros trabajamos mucho las conformidades, es decir, que el menor reconozca los hechos y se conforme con las medidas, y en esa línea estamos. Cuando no hay reconocimiento, entonces se celebra un juicio y ya pues se dicta sentencia. Pero el 90% son sentencias de conformidad porque los chavales, en definitiva, reconocen los hechos. También hay que recordar que también condenamos a los padres por las responsabilidades civiles de los delitos que cometen los hijos.

-En el artículo 155 del Código Civil, se contemplan los deberes de los hijos, sin embargo, siempre que escuchamos hablar sobre los menores que han cometido hechos delictivos, oímos hablar de derechos pero no de deberes, ¿qué ocurre con los deberes de los menores?


Pues que no los conocen, no saben ni que tienen deberes y son deberes morales y son deberes legales. Por eso existe mucha leyenda urbana sobre la Ley del Menor, pero cuando, por ejemplo, en el delito de maltrato a los padres, cuando les leo el artículo 155 del Código Civil, que dice que los menores deben, los hijos deben obedecer a sus padres, mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre y contribuir equitativamente con las cargas de la familia, pues se sorprenden. Y digo, lo mismo que se informa de los derechos, hay que informar de los deberes, y como no has cumplido con tus deberes, pues pasa lo que pasa.

-¿Cree que se ha perdido el principio de autoridad hacia los menores?


Si, se ha perdido el principio de autoridad de los padres. Los padres hemos pasado del padre autoritario al padre colega. Los niños han pasado de solamente tener deberes a solamente tener derechos y no tienen deberes. Hemos perdido el principio de autoridad del maestro; no reconocen ni la autoridad los padres, pues menos la reconocen los hijos, y hay que recuperar ese principio de autoridad que no tiene nada que ver con autoritarismo. Yo soy el padre de mis hijos, no soy su amigo; el maestro tiene que tener autoridad porque es el maestro, no es un colega del alumno, y así estamos pagando un poco las consecuencias de esta pérdida de estos principios.

-¿Qué hechos delictivos son los que están aumentando?


“Bueno siempre están presentes los robos, pero están subiendo las agresiones, está subiendo mucho el maltrato a los padres, y ahora están subiendo mucho los insultos, chantajes, amenazas a través de las redes sociales, los móviles y demás. Delitos contra el honor, contra la intimidad… Estos dos últimos son los que más están subiendo. Y luego, han incrementado también los abusos sexuales”.

-La delincuencia juvenil, en general, entiende de clases sociales y de nivel cultural?


Gracias a Dios, entre comillas, se han equiparado las clases sociales, es decir, no nos llegan solamente chavales de clase marginal, sino se han equiparado y nos llegan menores de todo tipo. Depende, incluso, del delito. Como digo, los delitos de maltrato a los padres de clase media, media-alta; delitos con los móviles y las redes sociales también son delitos típicos de clase media.

-En general, los hechos delictivos los cometen los hombres con mayor frecuencia que las mujeres, ¿esto se aplica también en los hechos delictivos con menores? ¿Hay una edad de riesgo dentro de la menoría de edad?


Si. En las niñas podemos estar entre un 20% y un 25 % frente al 75 % de varones, menos en el delito de violencia familiar. Ahí podemos estar en un 40% - 45% niñas frente al 55% - 60% chicos. Y ahora bien, la niña que sale mala…¡Olé!. Siempre digo: la que sale “chorizo”, “pata negra”. Gracias a Dios, hay menos pero la que sale conflictiva, es mucho más conflictiva que un chaval.

-A día de hoy, hay muchas personas paradas debido a la crisis que estamos sufriendo en nuestro país, ¿está favoreciendo de alguna forma esta crisis al núcleo familiar?


Sí, y de hecho, yo creo que gracias a la crisis está bajando la delincuencia de menores. Está bajando la delincuencia de menores porque los niños han vuelto a la escuela. Antes, del dos mil seis al dos mil siete, hubo un problema tremendo, y era que los chavales dejaban la escuela sin ninguna titulación y se iban a trabajar. Les pagaban mil doscientos euros y, chavales más brutos que un arao, sin ninguna formación con mil doscientos euros, mil quinientos euros en el bolsillo, eran bombas de relojería. Gracias a la crisis, fueron de los primeros que se fueron al paro y , gracias a la crisis, se han dado cuenta que la única forma de salir para adelante es estudiar, entonces han vuelto a la escuela, Gracias a la crisis, entre comillas, los padres están más pendientes, existe más control familiar, están aprendiendo a decir que “no” los padres, y estos factores están ayudando a que baje la delincuencia.

-Bajo su experiencia como Juez, y también como padre, ¿qué es lo que está fallando en nuestra sociedad para que los menores opten por cometer hechos delictivos?


El sentido común, y un poco los principios de autoridad y de respeto. Pero el sentido común. Yo creo que los niños quieren vivir muy rápido, los niños no se les habla de deberes, han hecho abuso de sus derechos y dejadez de sus deberes, los padres nos hemos convertido en colegas de nuestros hijos y, luego los medios de comunicación, fundamentalmente la tele, también hace mucho daño. Y luego, la idea de que el éxito es rápido, sin esfuerzo ni nada, y claro, estamos pagando las consecuencias.

-En alguna ponencia, le escuchamos hablar de un pacto con el menor. ¿A qué se refiere?


A regular lo que es un menor, qué puede hacer y evitar normas que nos están planteando problemas y contradicciones que están planteando problemas todos los días, entonces, legislar un poco con sentido común. Por ejemplo, una cría de doce años puede comprar la pastilla del día después, sin embargo no puede consentir relaciones sexuales; un chico o una chica de trece años puede consentir relaciones sexuales y, sin embargo, no puede ser acusado de un delito porque no tiene catorce años; una chica de dieciséis años puede abortar sin conocimiento ni consentimiento de sus padres y, sin embargo, no puede comprar tabaco o para venir a prestar declaración delante de mí, necesita la compañía de sus padres. Vamos a recuperar un poco el sentido común. Si es un menor, qué puede hacer, qué no puede hacer…

-¿Qué opinión tiene Usted de la reinserción y bueno, de que a todos los menores se les deba ofrecer una segunda oportunidad?


“Yo creo que toda persona tiene derecho a una segunda oportunidad, y más cuando se trata de menores. Otra cosa es que la aprovechen o no la aprovechen, pero yo creo que en el Estado de Derecho que tenemos en España no puede haber ningún menor que diga: el Estado no me ha dado una segunda oportunidad. Otra cosa es que después la aprovechen. Entonces, yo creo que ese es el debate, que nadie pueda decir en España que un menor que el Estado no le ha dado una segunda o una tercera posibilidad. Ese es el debate. Y yo creo que todo el mundo merece una segunda oportunidad”.

-Según su experiencia profesional, ¿hay más éxitos o más fracasos en cuanto a la reinserción de menores?¿Existe algún factor en especial, familiar, cultural…?


La familia siempre es fundamental. Si tenemos una buena base familiar, el chaval aunque se desvíe, después es más fácil recuperarlo. Yo creo que estamos evitando que un 85% de los chavales que pasan por la justicia de menores vayan a la justicia de mayores. Ahora, habría que hacer un estudio serio a nivel nacional, teniendo en cuenta las prisiones, cuantos menores que han pasado por la justicia de menores acaban en la justicia de adultos, pero yo creo que estamos obteniendo o estamos evitando que pasen por la justicia de adultos un 85%.

-Hay un debate entre la relación entre cachete-maltrato. ¿Qué opinión tiene Usted sobre esa relación?


Yo creo que confundir en este país un cachete con un maltrato es una auténtica barbaridad. Yo no soy partidario del cachete, pero desde luego, el confundirlo con un maltrato es una barbaridad. El problema del cachete es, darlo en el momento justo con la intensidad adecuada. Eso es lo difícil. Pero de todas formas, confundir un cachete con un maltrato me parece una auténtica barbaridad.

-Se le suele atribuir el “Decálogo para formar a un pequeño delincuente”. ¿Nos podría exponer los puntos que lo integran o comentarnos en qué consisten algunos de ellos?


Esto no es mío, yo lo vengo diciendo hace muchísimos años, pero no es mío. Esto está basado en la experiencia de la policía. Yo lo llevo diciendo desde hace muchísimos años y cada vez estoy más convencido de que algo de verdad tiene. Este es un Decálogo que digo yo, que se lo decimos a los padres para formar un pequeño delincuente en casa, y dice así, más o menos:

-Comience desde la infancia, dando a su hijo todo lo que le pida. Así, crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

-No le de ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

-Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer más cosas graciosas.

-No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

-Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes…Hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

-Déjele leer todo lo que tenga es sus manos. Cuide de que sus platos, cubierto y vasos estén esterilizados pero que su mente se llene de basura.

-Discuta y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.

-Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.

-Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

-Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que, de verdad , lo que quieren es fastidiarle.

-Muchos son los padres que recurren al razonamiento y a la argumentación con sus hijos. ¿Es correcta la postura que adoptan?


Si. Hay que argumentar, pero tiene un momento. Tu puedes argumentar con cariño, con respeto…Pero hay un momento en que tú tienes que decir: soy tu padre y hasta aquí hemos llegado.

-En nuestro país se entiende por menor de edad aquellas personas que tienen menos de dieciocho años. ¿Debería replantearse el cambiar esta definición?


No. Yo creo que es una idea buena, está basada en el Derecho Internacional y yo creo que sí, que está bien los dieciocho años. A lo mejor lo que habría que hacer era alargarla, como estaba antes a los veintiuno, pero bueno los dieciocho años está bien.

-Y por último, esta semana ha salido a la venta el libro “Buenas, soy Emilio Calatayud y voy a hablarles de..”. ¿A qué tipo de lectores va dirigido y cuál es el fondo y el objetivo del libro?


Va dirigido fundamentalmente a los padres, pero también hay algún capítulo que les puede interesar a los chavales, y es una evolución un poco por el otro libro que saqué de sentencias ejemplares, y yo creo que han pasado desde que publicamos aquel libro han pasado seis años, han cambiado muchas cosas, tanto a nivel personal como profesional, y entonces pues se intenta actualizar todos los problemas que tenemos actualmente con los menores, aparte de unas reflexiones mías sobre la situación del país, la crisis y demás. Es una evolución del libro anterior pero actualizado al dos mil catorce. Pero va, fundamentalmente, dirigido a los padres, a los ciudadanos…pero a los padres y a los chavales.


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