lunes, 24 de marzo de 2014

DAVID GARRIGA: 'LAS LEGIONES DE SATÁN'

David Garriga
Los asesinos en serie han tenido y tienen una considerable repercusión a nivel social. Han existido, existen y existirán, aunque nos pese, por todo el mundo y en cualquier época. Tomando este hilo conductor, en este libro, su autor David Garriga Guitart, diplomado en enfermería, licenciado en psicología, en criminología, conocedor del mundo árabe e islámico y especialista universitario en Terrorismo Yihadista, ha querido aproximar al lector a un viaje a tierras del islam. Y lo hace de la mano de cinco asesinos en serie reales, en donde la corrupción, los intereses y el dinero desempeñaran una eficaz tapadera para estos criminales. Un libro prologado por tres grandes criminólgos como son Felix Rios, Vicente Garrido y Juan Francisco Alcaraz Albertos

¿Qué podemos encontrar en su obra 'Las legiones de Satán: Asesinos en serie en tierras del Islam'?


En primer lugar, un poco de aire fresco al tema de los asesinos en serie a través de nuevos casos analizados desde el país de origen. En segundo lugar, otra versión de la que conocemos aquí en occidente sobre cinco de los asesinos en serie más despiadados y crueles que perpetraron crímenes en diferentes países árabes (Yemen, Pakistán, Egipto, Líbano y Marruecos).

Para hacer más ameno el libro, está dividido en cinco capítulos (uno para cada asesino), y a su vez en tres apartados en donde podemos encontrar: una introducción del país (para la persona que no ha estado nunca allí pueda empezar el capítulo conociendo un poco donde se encuentra), un relato novelado de los crímenes (para hacer más ameno la lectura de los datos analíticos) y un tercer apartado con el análisis criminológico de los casos realizado desde el país donde perpetró los crímenes el asesino. Con información y contrainformación conseguida durante las diferentes estancias en los países árabes a través del análisis de documentos policiales, judiciales y médicos e información de testigos, familiares y amigos de los asesinos y de las víctimas. Con todo se elaboró un perfil criminal (escena del crimen, perfil geográfico, victimología, modus operandi y firma) de los cinco asesinos en serie.

¿Qué le empujó a escribir sobre los asesinos en el Islam?


Cuando acabé la carrera de Criminología (como tenía una formación en mundo árabe e islámico y viajaba mucho por países islámicos para poder practicar el idioma) me dediqué, como hobbie, a estudiar casos de asesinos en serie árabes. Tenía la creencia, al no aparecer apenas este tipo de asesinos en los diferentes medios de comunicación, de que el factor geográfico influenciaba en que hubieran más asesinos en una parte del mundo que en otra, ya fuera por la influencia de la cultura, el clima… . Nunca más lejos de la realidad. Empecé a encontrar casos que ni se citaban en los listados occidentales llegando a estudiar un total de 42 asesinos seriales. El desencadenante de la publicación fue el conocer el dolor y la rabia que sentían algunos de los familiares de los asesinos al ser señalados como parientes de un criminal y comprobar que lo que se contaba aquí en occidente de él era totalmente incierto.

A esto se le añadió leer en un libro de una criminóloga americana muy mediática que utilizaba como ejemplo, precisamente uno de estos casos, para describir un tipo de asesino del que ella había tratado. Sin dejar la más mínima duda de que era culpable y realizando afirmaciones sobre los motivos de su actuación sin conocer otra verdad que la que se contaba en las webs y medios de comunicación. Nada más lejos de la realidad. Al leerlo me di cuenta que sería una buena aportación al mundo de la criminología que estos datos, que hasta la fecha sólo llenaban folios en mi cajón, llegaran al público en general.


¿Cuál es principal objetivo de su obra?


En primer lugar aportar información veraz y contrastada de la investigación criminal que se realizó a estos asesinos. En muchas ocasiones lo que nos llega es sólo una ampliación de un recorte de prensa del país donde se realizaron los crímenes o una breve descripción del caso en alguna página web de criminología. Por otro lado, aportar los testimonios de familiares y víctimas que sufrieron las atrocidades del asesino. Algunas calladas durante mucho tiempo bajo la represión y dictadura del país, siendo aun hoy en día, muchos de ellos, amenazados y silenciados. Por último, con todo lo aportado desmentir algunos perfiles que se han hecho de estos asesinos aquí en occidente basándose en una mínima información partidista e interesada aparecida en los medios de comunicación del país en cuestión o al menos, dar pruebas para poder pensar en otras posibilidades a las conocidas aquí.

¿A qué se debe que estos asesinos no tengan tanta repercusión mediática como puedan suscitar los que actúan en otros países, tales como Estados Unidos?


Creo que la causa principal es el bloqueo mediático que ejercen muchos de estos países sobre la información. Casos hay, pero algunos poco elaborados y silenciados. Por ejemplo, en el caso de Javed Iqbal (tercer caso que analizo), su autoinculpación con una carta que mandó a un medio de comunicación estatal sobre el asesinato de 100 niños, tuvo que ir por dos veces al medio de comunicación para que se lo publicasen, y hasta que no salió en los medios y con repercusión internacional no empezaron a investigar. ¿Es posible que alguien mate 100 niños y la policía no tenga nada al respecto? Le sirvió para criticar a nivel exterior la corrupción policial de Lahore y la facilidad con que desaparecían los niños de clase pobre en su país. Fue de los pocos que lograron pasar la frontera del cerco informativo de un país como Pakistán.

Otro de los casos, el asesino yemení. Este criminal mataba impunemente en la universidad de medicina y, todo y las denuncias de varios familiares acerca de las desapariciones de sus hijas, la policía no empezó a indagar de manera seria hasta que la madre de una de las victimas elevó su denuncia a las oficinas de la ONU en el país. Fue entonces cuando empezó realmente la investigación y se arrestó del destripador de Saná.

¿Qué asesino en serie de los que ha estudiado en este libro le ha impresionado más?


He intentado seleccionar cinco asesinos del total de los estudiados, buscando un poco de diversidad tanto en el tipo de asesino (psicópata, sociópata y psicótico) como en el modus operandi, motivación y víctimas.

Quizá el que me ha creado más problemas ha sido Muhammad Omar Adán. A medida que iba encontrando información, aumentaba el peligro y tenía que ir con más cuidado para no crear alarmas innecesarias. Este curioso asesino empezó matando en la facultad de medicina de Saná donde, mientras ejercía su puesto de trabajo como profesor de prácticas de anatomía, aprovechaba su lugar de trabajo (la morgue de la universidad) para perpetrar sus asesinatos. Se creyó (y fue lo que llegó a la prensa) que su motivo principal fue el sadismo sexual, pero al ir obteniendo información sobre el caso, me di cuenta que este era solo la punta del iceberg de sus atrocidades.

¿Puede hablarnos un poco de los asesinos en serie que podemos encontrarnos en su obra?


En el primer capítulo analizo la historia criminal de Muhammad Omar Adán. Este asesino se hizo pasar por profesor de prácticas de anatomía en la facultad de medicina de Saná (Yemen). Citaba a las estudiantes de medicina en la morgue de la universidad para ofrecerles clases particulares de anatomía. Una vez la chica accedía, la mataba, violaba y descuartizaba. Muchas veces utilizaba las partes de los cuerpos de las víctimas para su siguiente clase de anatomía.

Las segundas son dos hermanas, Raya y Sakina, de Alejandría. En plena colonización de Egipto, estas hermanas, que dirigían varios burdeles en la ciudad, citaban a mujeres para venderles reliquias egipcias y sedas. Las citaban en su casa y mientras duraba la exposición las liquidaban ayudadas por sus maridos robándoles las pertenencias que llevaban encima y enterrándolas en el suelo de los diferentes locales donde ejercían la prostitución.

El tercero que analizo es Javed Iqbal, Ingeniero de Lahore (Pakistán) y que se le atribuye el asesinato de 100 niños. Este criminal buscaba sus presas entre los niños que se encontraban en las calles de su barrio, normalmente pobres a los que a cambio de un dinero abusaba sexualmente de ellos.

El cuarto caso son dos hermanos George y Michael. Residían en Beirut (Líbano) y su objetivo eran los conductores de Taxi. Es interesante en este caso como los diferentes errores que cometían en cada asesinato hacía que hubiera una evidente y curiosa evolución en su modus operandi.

El último es Abdelali Amer de Marruecos. Este asesino en serie volvió locos a la policía ya que su manera de matar era muy rudimentaria (los mataba con un golpe de piedra en la cabeza) pero aunque se pensaba que se trataba de un psicótico desorganizado, no dejaba nunca pistas en la escena del crimen.

¿Existen diferencias entre los asesinos en serie que actúan en tierras islámicas y los que actúan en Occidente? 


Por suerte o por desgracia no muchas, existe en ellos una compulsión, ya sea por lucro, por odio o venganza, o por sadismo sexual… el asesino va orientando su vida hacia lo que es la personalidad esencial, aquello en que finalmente el sujeto quiere convertirse. Quizá, y remitiéndome al total de los 42 casos estudiados y en relación a las creencias, los asesinos en serie árabes de religión musulmana (ya que no todos los que viven en los países árabes son musulmanes) tienen menos ensañamiento hacia el “cuerpo” de la víctima y más sobre la “moralidad” a la hora de matar.

¿Las investigaciones han sido in situ? ¿Ha sufrido algún tipo de amenazas?


Todos los casos han sido in situ a excepción de Yemen que tuve que anular el viaje a última hora por motivos de seguridad. Mi manera de trabajar siempre ha sido la misma: primero busco toda la información posible del asesino en internet y prensa (mucha de la información más interesante suele estar en árabe y en periódicos del país del asesino). Una vez tengo una idea de lo ocurrido, busco personas que aparecen relacionadas con el caso y les escribo pidiendo más información (normalmente son periodistas que han seguido el caso, familiares, organizaciones…). A partir de esa nueva información contrasto con lo que llega a occidente del caso y finalmente aprovecho días libres de mi trabajo para desplazarme al país en cuestión.

La mayoría de estos países tiene una tasa elevada de corrupción, tanto a nivel político como policial. En todos, he intentado no avisar previamente de mi viaje para no tener problemas de última hora, todo y así, Yemen fue imposible teniendo que anular el viaje días antes de partir por amenazas frente a preguntas incómodas. Tuve la suerte que la mayoría de los familiares de las víctimas y algunos testigos se habían desplazado a vivir a países cercanos a Yemen, como Emiratos u Omán, y pude seguir mi investigación desde fuera del país. Pero nada que ver con las amenazas que reciben algunos de los que habían sido testigos o familiares de estos casos, cosa que hizo muy difícil poder conocer su versión de los hechos.

¿Cómo fue su experiencia de investigar en tierras Islámicas?


Al principio muy frustrante. Fue necesario hacer un reset de técnicas de investigación occidentales y empezar de cero. Observar y preguntar mucho. Mucha de la información que se mueve es por vía oral y la escrita es escasa y está oficialmente controlada. Por la calle todo el mundo conoce el caso y a veces detalles importantísimos que no encuentras en informes policiales. Por ejemplo, cuando llegué a uno de los primeros casos, después de pagarme el viaje y la estancia por dos semanas, al preguntar por un “asesino en serie” famoso allí me dijeron que allí no había existido nunca un asesino en serie. Pensaba que me había equivocado de ciudad y que tendría que perder el dinero invertido. Finalmente me enteré que el término asesino en serie, por ejemplo, no está muy usado, y es solo el asesino que mató allí o que mató a tantas personas... una vez cambiado en chip, todo fue más sencillo.

¿Qué diferencias, desde un punto de vista social, ha visto usted en estos países respecto al estudio de los hechos criminales de un asesino en serie?





La policía a diferencia de aquí, les cuesta empezar una investigación. En los casos que relato se ve claramente que hasta que la víctima no es alguien cercano o famoso (otro policía, militar, alguien del gobierno..) o el caso llega a los medios, no parece que la mecánica de la investigación empiece a funcionar.

Por otro lado, la investigación a nivel de calle es buenísima. La mayor información que la policía recoge y que realmente llega a ser útil para atrapar al delincuente, muchas veces es a través del policía de paisano y la colaboración ciudadana. Esto me sorprendió, pero era muy efectivo. La gente quiere hablar de lo sucedido pero muchas veces no es fácil por el miedo. Donde quizá se ve más es en la policía marroquí. Excelentes profesionales trabajando en la calle.

¿Cómo actúan ante un “Serial Killer” en tierras Islámicas?


En la mayoría de países árabes en donde la sharía (o ley islámica) es la que predomina en su legislación, suelen castigar al criminal por la ley del talión (ojo por ojo). En estos países, por ley, si el delito es considerado hudud permiten al familiar castigar al asesino por la pérdida de su familiar a través de esta ley del talión. Un caso, del que se retiró esta pena por ser demasiado despiadada fue en el caso de Javed Iqbal, Pakistán. Durante el juicio uno de los fiscales pedía que se le ejecutara y descuartizaran su cuerpo en 100 trozos, uno para cada familia de un niño que hubiera caído en sus manos. Finalmente no se llevó a cabo por desproporcionada y cruel y se sentenció a la pena capital sin descuartizarle.

La pena de muerte está presente en los cinco casos, pero por ejemplo los países como Marruecos o Líbano, aunque la sentencia sea la muerte, hace muchos años que no se ejecuta a nadie, siendo una pena más simbólica que real.

¿Se estudian los crímenes y los asesinos en serie en los países árabes como en Occidente?


Cada país tiene su manera de investigar a los criminales, quizá la que más me llamó la atención fue la de la policía marroquí. Como he comentado antes, el trabajo policial en la calle es fundamental para atrapar al asesino. Frente a la nulidad de pruebas en la escena del crimen, los policías de paisano preguntan, se mueven entre los curiosos en la escena del crimen de tal manera que son capaces de detectar a los que han visto algo o tienen alguna relación con el caso. Trabajan muy bien en la calle.






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