domingo, 22 de julio de 2012

'JACK EL DESTRIPADOR': MÁS DE UN SIGLO DE HIPÓTESIS.

Muchos de los que no seguís habitualmente a través de diversas redes sociales nos habéis solicitado lo que sigue,  una entrada al asesino en serie, aun hoy no identificado, Jack el Destripador. Con tal propósito os invitó a que nos desplacemos en el tiempo hasta 1888, año en el que se produjo el primer asesinato de este psicópata. Y a un lugar concreto de la geografía europea, el barrio de Whitechapel, situado en el distrito Londinense de Tower Hamlets. Han pasado 124 años desde que el Destripador actuase por primera vez y desde aquel momento se han sucedido los sospechosos, su genero, estatus social profesión, etc.. Mil hipótesis. En muchas de nuestras entradas hemos subrayado que el crimen es parte de nuestra sociedad. En ella se crea, evoluciona, se modifica y se perfecciona. Jack el Destripador, para muchos autores, era demasiado sofisticado para los investigadores de su época. Scotland Yard, con apenas 60 años de vida, se encontraba perdida en esta clase de sucesos con sus primitivas herramientas de investigación. Por tanto, como pueden imaginar, no era del todo complicado quedar impune.

Oficialmente, a Jack el Destripador se le atribuyen cinco asesinatos, si bien es cierto que este 'Serial Killer' pudo cometer algún crimen más que no le ha sido atribuido. Las cinco victimas reconocidas tenían en común que ejercían la prostitución, bien es cierto que tanto el escenario donde cometía sus crímenes, como la hora de actuación, hacían de estas unas victimas más que propicias. Es interesante destripar sus crímenes, su modus operandi, su escalada de violencia, patente en cada nuevo homicidio. Estas fueron las cinco victimas de Jack el Destripador:


Mary Ann Nichols de 45 años de edad. Su cuerpo fue descubierto alrededor de las 3:40 a.m. del día viernes 31 de agosto de 1888 en Buck's Row, Whitechapel. Su garganta había sido seccionada profundamente por dos cortes, mientras que la parte inferior del abdomen se hallaba parcialmente desgarrada por una herida profunda e irregular. Muchas otras de las incisiones en la región abdominal fueron hechas con el mismo cuchillo.

Annie Chapman de 47 años de edad. Su cuerpo fue localizado aproximadamente a las 6 a.m. del sábado 8 de septiembre de 1888 cerca de una puerta en el patio trasero de la calle Hanbury 29, en Spitalfields. La garganta tenía dos cortes, el abdomen lo habían dejado abierto por completo. El útero había sido extraído del cuerpo. Un testigo dijo haber visto a Chapman junto a un hombre de cabello oscuro con aspecto distinguido pero desharrapado alrededor de las 5:30 a.m.

Elizabeth Stride de 45 años de edad. Asesinada en la madrugada del domingo 30 de septiembre de 1888; se encontró su cuerpo aproximadamente a la 1 a.m. en Dutfield's Yard, cerca de la calle Berner en Whitechapel. La causa de la muerte era una clara incisión que cortó la arteria principal del lado izquierdo del cuello. No se hallaron mutilaciones en el abdomen. 

Catherine Eddowes (Kate Kelly) de 46 años de edad. Su cuerpo fue encontrado el 30 de septiembre de 1888 en Mitre Square y únicamente 45 minutos después de haber encontrado el cadáver de Stride. Degollada y destripada, en esta ocasion, su asesino, se llevo el riñon izquierdo y parte del utero de su victima. Una hora y media después, los investigadores hallaron un trozo de tela ensangrentada perteneciente a la victima y un texto escrito con tiza en el muro de la calle Goulston. Un mensaje en el que se parecía implicar a uno o varios judíos. "Los Judíos son los hombres a los que nunca se les acusara de nada", rezaba. No se pudo aclarar si el texto escrito sobre la pared había sido obra del asesino o si simplemente se trataba de una coincidencia.

Mary Jane Kelly de 24 años de edad. Su cuerpo, horriblemente destrozado, se encontró en la cama de la habitación donde vivía, en el número 13 de Miller's Court,10, a las 10:45 a.m. del viernes 9 de noviembre de 1888. El cadáver mostraba un corte que iba desde la garganta hasta la columna vertebral y al abdomen se le habían retirado completamente sus órganos. No había signo ninguno de lucha, sus ropas se encontraban colgadas de una silla.

Antes de comenzar el análisis del 'modus operandi' de este asesino en serie, os dejo los detalles del brutal asesinato de Martha Tabram. Si bien es cierto que su muerte no se le adjudicó al Destripador, para muchos historiadores es considerada la primera victima de este, tristemente, célebre asesino.

Martha Tabram de 39 años de edad. Su cuerpo fue hallado a las 3:30 a.m de la madrugada del martes 7 de agosto de 1888. El asesino había asestado 39 puñaladas en torso y cuello; nueve heridas en la garganta, cinco en el pulmón izquierdo y dos en el pulmón derecho, una en el corazón, cinco en el hígado, dos en el brazo y seis en el estómago; también el bajo vientre y los genitales recibieron heridas.

Si consideramos únicamente los cinco crímenes oficiales de Jack el Destripador, podemos destacar que todos ellos fueron perpetrados durante el fin de semana, dos en viernes, uno en sábado y otros dos en domingo. La hora de los crímenes también llama poderosamente la atención ya que todos ocurrirían de madrugada. Circunstancia que puede concedernos una cierta idea de cuando este asesino contaba con tiempo libre. En su último asesinato, el Destripador, rompe con su, hasta ahora, forma de asesinar. Su último crimen adjudicado lo cometería en el domicilio de la victima y no en la vía publica. La edad también es un dato discordante, respecto a las demás victimas, siendo la más joven de todas. Todas las víctimas de este asesino sufrieron mutilaciones, a excepción de Elizabeth, probablemente porque Jack tuvo que huir al acercarse un carro de caballos. Otro dato que se ha destacado son los cortes en la garganta, realizados de izquierda a derecha, por lo que se cree que Jack era diestro.

El 27 de septiembre y el 1 de octubre de 1888, Jack el Destripador enviaría una carta y una postal a la agencia estatal de noticias. El 16 de octubre de 1888 enviaría una pequeña caja de cartón al presidente del comité de vigilancia de Whitechapel, George Lusk. Dentro del paquete, George, encontraría una carta en cuyo remite ponía "desde el infierno" y parte de un riñón humano.

"Querido Jefe, desde hace días no dejo de oír que la policía me ha atrapado, pero en realidad todavía no me ha pillado. En mi próximo trabajo le cortaré la oreja a la dama y se la enviaré a la policía para divertirme. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo de gritar. Mi cuchillo está tan bien afilado que quiero ponerme manos a la obra ahora mismo. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito [...]", contenía la carta. 

"No bromeaba querido jefe cuando le di el chivatazo. Mañana tendrá noticias del 'Bueno de Jack'. Esta vez, la cosa es doble; la primera chilló un poco y no pude rematarla, no me dio tiempo a quitarle la oreja para la policía, gracias por retener mi última carta hasta que volví al trabajo", rezaba la postal. 

Otra carta de octubre decía: "Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco. Firmado, Atrápeme si puede Señor Lusk".

Los asesinatos de Jack el Destripador, en el denominado 'Otoño del terror', nos han dejado diversos sospechosos que aún a día de hoy se suceden. No seria descabellado pensar que el Destripador fuese un matarife o un doctor que tuviese conocimientos de anatomía humana. Las últimas investigaciones apuntan a que Jack el Destripador podría ser en realidad una mujer, ya que parece ser que vestía con faldas y no se interesaba en agredir sexualmente a las victimas, si no que más bien trataba de ejecutar una especie de venganza contra las de su género.

Elisabeth Williams es la más indicada para ponerle cara al asesino en serie, ya que su marido John Williams, uno de los sospechosos, mantuvo un idilio con una de las victimas: Jean Kelly. En el escenario de este crimen se encontraron pedazos de una capa, una falda y un sombrero de mujer que no pertenecían a la víctima.


La verdadera identidad de Jack el Destripador sigue siendo hoy en día un verdadero enigma, un misterio en la historia de la criminología. Pero en lo que coinciden la mayoría de los expertos es en que Jack el Destripador, tras su quinto asesinato, se debió abocar a un fin abrupto e inesperado, como resultado de que le sucediera alguna catástrofe, como un accidente, el suicidio o que enfermera hasta fallecer.

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