miércoles, 4 de abril de 2012

'EL BOCA', UNA CONTROVERTIDA SALIDA DE PRISIÓN.

Una noticia ha vuelto a golpear duramente a la sociedad Española y a poner en duda, nuevamente, nuestro sistema judicial. El violador y asesino de la niña de 9 años, Ana María Jerez Cano, ha quedado en libertad tras cumplir tan solo 21 de los 44 años de prisión a los que se le había condenado. José Franco de la Cruz, alias 'el Boca', sale de prisión después de que la Audiencia Provincial de Huelva rechazara aplicar la doctrina Parot, sobre acumulación de penas, como había solicitado la familia Jerez Cano.

En 'crimenycriminologo' hemos querido recoger la opinión de expertos en periodismo de investigación y de la asociación Sosdesaparecidos sobre todo lo que rodea a la puesta en libertad de este psicópata.


FRANCISCO PÉREZ CABALLERO:"TODO INDICA QUE, ‘EL BOCA’,SIGUE SIENDO PELIGROSO, UNA BOMBA HUMANA QUE NADIE HA LOGRADO DESACTIVAR."

La puesta en libertad de "El Boca" supone un duro golpe para la familia de Ana María Jerez. El tribunal que lo juzgó consideró probado que había violado y asesinado a la niña, de sólo 9 años, y lo condenó a 44 años. Ha cumplido menos de la mitad. Y sale a la calle altivo y desafiante, defendiendo con chulería una inocencia que en su momento fue desmontada por las pruebas. 

Todos compartimos el dolor de la madre de la pequeña. La ley se ha aplicado escrupulosamente y se ha desestimado el uso de la llamada "doctrina Parot" porque, como explica el tribunal, no es posible revisar las penas con el actual Código Penal. Pero este caso nos ratifica que hay algo que no funciona. La sociedad no entiende que un cruel asesino pueda seguir causando dolor, arrojando sal sobre las heridas de la familia de la víctima, impunemente, demostrando ante todos que ni se arrepiente ni tiene gana alguna de reinsertarse. Al criminal se le aparta, se le condena a una cifra elevada a sabiendas de que cumplirá menos de la mitad, y luego se le devuelve a la sociedad, revenido, iracundo y con ganas de satisfacer sus fantasías postergadas. 

Ojalá "El Boca" no reincida, pero todo indica que sigue siendo peligroso, una bomba humana que nadie ha logrado desactivar. Deberíamos preocuparnos porque una justicia que la gente no comprende, es una mala justicia. Y, en casos como este, falla en su labor primordial: proteger a los ciudadanos.

ALFONSO EGEA: "JOSÉ FRANCO, ‘EL BOCA’, UN VIOLADOR, UN ASESINO, UN HOMBRE LIBRE."

La familia de Ana María Jerez Cano ha pasado en cuestión de horas de ser víctima de un depredador sexual a serlo del Sistema. Sí, porque el Sistema ha sido el que ha propiciado la puesta en libertad de un hombre condenado a 44 años de cárcel por un delito execrable: violar y golpear hasta la muerte a una niña de 9 años.

No serán pocos los que opinen que la Ley está cumplida, que 21 años de cárcel son un mundo y que encerrar de por vida a un delincuente ataca la línea de flotación del principio básico de reinserción... y tendrán razón, pero... ¿Es necesariamente lo legal algo comprensible? A veces no, y esta es una de esas veces. 

En 21 años de cautiverio El Boca no se ha sometido a absolutamente ningún programa de reeducación con respecto a su patología que le lleva a sufrir atracción desmedidad y violenta sobre los menores de edad, y eso, en un colectivo, el de los depredadores sexuales, que refleja un 20 por ciento de reincidencia, es mucho decir.

Y qué decir de la reinserción. Hace 24 horas contemplábamos atónitos cómo con aspecto y tono desafiante el ex recluso franqueaba las puertas de la cárcel proclamando 21 años de injusto encierro, desafiando a la prensa y negando tener necesidad alguna por pedir perdón a nadie. Nunca se ha podido contemplar en directo el escaso efecto que un centro penitenciario ha tenido sobre un reo tras dos décadas entre rejas.

Y la Ley, a la que le debo mi mayor respeto y sometimiento, como todos, la misma que intentó evitar la salida de El Boca apenas un día antes de que esta se produjera. Lo hizo porque lo pidió una madre que sólo quería equiparar la situación penitenciaria del asesino de su hija a la de los asesinos de Alcaser, Olga Sangrador o al violador del ascensor, todos presos ahora de la tan manida doctrina Parot, esa que amplía la condena teniendo en cuenta la condena reflejada en una sentencia, que el caso de El Boca, hoy es papel mojado. ¿dón de estaba la Fiscalía, dónde la vigilancia penitenciaria, dónde la denuncia social? Lejos de Adoración Cano, una madre que desde ayer ya es víctima de dos verdugos, El Boca primero, el sistema ahora.

Ojalá nunca volvamos a hablar de José Franco, ojalá no tengamos que entender de la manera más horrible que a veces hay sujetos que nunca podrán volver a la sociedad, ojalá nunca volvamos a hablar de El Boca.

JOAQUÍN AMILLS (PRESIDENTE ASOCIACIÓN SOSDESAPARECIDOS): "LOS DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS SON CONSTANTEMENTE PISOTEADOS POR DERECHOS DE LOS CULPABLES."

No hay palabras que justifiquen que un violador, torturador y asesino, además de una niña de tan solo 9 años, quede en libertad sin cumplir ni siquiera la mitad de la condena. Sin ni siquiera mostrar arrepentimiento, ni voluntad de pedir perdón. ¿Dónde está la conciencia de un individuo así? ¿Cómo un ser humano puede vivir el día a día con el recuerdo imborrable de la violación, tortura y asesinato de una niña de 9 años?

Algo está fallando en nuestra sociedad, en la cual los derechos de las víctimas son constantemente pisoteados por derechos de los culpables. La libertad, el estado de derecho o la verdad quedan vapuleados, pisoteados y escupidos por individuos como 'El Boca'; por constantes atropellos a las víctimas y sus familias; por una legislación permisiva y sobre protectora con los derechos de los culpables y que deja tirados y desamparados los derechos de las víctimas y las familias. Entramos en la mezquindad de los culpables-condenados, en que todo vale para eludir la justicia y el deseo de una sociedad y un pueblo que sólo quiere vivir en paz, en libertad y con una justicia que sea el fiel reflejo de la voluntad de mujeres y hombres que gritamos ¡¡VERDAD Y JUSTICIA!! No queremos venganza, no queremos sangre por sangre ni siquiera vida por vida, pero sí exigimos justicia. Las familias tienen derecho a sentirse amparadas y respaldadas por la justicia, sentirse bien tratadas por unas leyes que el pueblo aprueba y que luego no se cumplen.

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