martes, 24 de abril de 2012

LOS NIÑOS ASESINOS DE LIVERPOOL

En Liverpool, a cada paso que damos podemos respirar un ambiente especial con aroma a cerveza, a fútbol, a paz y tranquilidad únicamente alteradas por las notas musicales que salen del interior de sus pubs o del más que conocido The Cavern. Esta ciudad, situada al Noroeste del Reino unido, es conocida, entre otras cosas, por ser la ciudad que vio nacer a los Beatles o por la fidelidad de los ciudadanos por su equipo de fútbol, al que como dice la canción, "You´ll Never Walk Alone" (nunca caminaras solo), nunca abandonarán. Desde el aspecto de la criminología, esta ciudad tiene el honor de contar con el afamado profesor David Canter. Pero Liverpool también tiene su crónica negra, sus monstruos, sus niños asesinos.



El 12 de Febrero de 1993, Robert Thompson y Jon Venables, de tan solo 10 años de edad, caminaban por el centro comercial Strand, de Bootle, Merseyside (Liverpool). Su único objetivo ese día era encontrar una víctima propicia, vulnerable, fácil de engañar para poder hacer todo aquello con lo que llevaban días soñando. Querían dar rienda suelta a todas esas macabras ideas que les rondaban una y otra vez por su joven y perturbada cabeza. Cuando faltaban escasos veinte minutos para las cuatro de la tarde, esa víctima cayó en sus diabólicas manos. El pequeño James Patrick Bulger, de tan solo dos años de edad, se despistó tan solo unos segundos de la protección de su madre, un instante que Thompson y Venable aprovecharon para llevarse al pequeño James. Denis Bulguer, la madre del niño, alertó de inmediato de la desaparición de su hijo, pero ya era demasiado tarde. Las cámaras de vigilancia del centro comercial registraron todos los movimientos de los secuestradores. Una imagen que llamaba la atención de todo aquel que se cruzaba con el grupo de menores. El mal tiene muchas caras y una de las que más cuesta asimilar es la de los niños y es que ¿quién podría imaginar que esos niños, de tan solo diez años de edad, llevan a otro de dos hacia su final?


James apareció muerto dos días mas tarde en una vía férrea cerca de la abandonada estación de Walton & Anfield. Venables y Thompson cometieron verdaderas atrocidades con el pequeño James. Le torturaron duramente hasta que terminaron con su vida. Unos hechos impensables para cualquiera de nosotros e inimaginable que fuesen cometidos por unos niños de tan solo diez años. El pequeño James, en su más que corta vida, le dio tiempo a entender que es el mal y que éste además no entiende de edad, sexo, raza, religion, etc... James sufrió un infierno de torturas, golpes y abusos sexuales que terminaron con su recién comenzada vida. Ya muerto, colocaron el cadáver sobre las vías férreas, para que el tren lo destrozara y simular un accidente. Después de deshacerse del cuerpo, estos dos monstruos se alejaban de la escena del crimen riendo y burlándose de algunos escabrosos detalles de camino a casa.

Robert Thompson y Jon Venables fueron arrestados y condenados "At her Majesty´s Pleasure" (Hasta que la reina considere). La justicia se limitó a condenar a los dos monstruos sin ahondar en los motivos que hicieron de estos dos niños unos auténticos monstruos. Thompson y Venables necesitaban sentirse importantes por una vez en sus vidas, querían llamar la atención de algún modo, demostrar de lo que eran capaces y de la única forma que supieron fue cometiendo el asesinato más atroz vivido jamás en Liverpool. Sus vidas no era tan diferentes, ambos tenían problemas en su casa, un entorno violento donde se abusaba del alcohol, graves conflictos entre sus padres, hermanos con dificultades de aprendizaje y, además, sufrían el acoso escolar de sus compañeros. Habían aprendido a evadirse de la realidad y a desconectarse emocionalmente.

Como en la mayoría de los casos de este tipo y más aún en el que son menores los autores, el tiempo pasa y con el se hace el olvido, la sociedad vuelve a la calma. Thompson y Venables quedaron en libertad tras ocho años y cuatro meses en prisión. La justicia decidió darles una segunda oportunidad en su vida, les proporcionaron una nueva identidad y un pasado falso. Pero existe un problema y es que cuando no queremos ahondar en los motivos que llevan a una persona a cometer esta clase de hechos atroces e inimaginables, su cura y reinserción es complidada, casi imposible. En 2010, una noticia previsible tomaba las portadas de la prensa, Jon Venbles volvería a prisión por haber descargado en su ordenador fotografías pornográficas de niños y haberlas difundido.

El asesinato del pequeño James tenía un claro componente sexual, pero en esto, el Tribunal tampoco quiso ahondar, una circunstancia muy inusual en niños de tan corta edad. En Gran Bretaña, desde los 10 años, los menores que cometen delitos graves son procesados por el Tribunal Penal Adulto. El juicio de Venables y Thompson se desenvolvió en un ambiente extremadamente tenso. El tribunal quería encerrar lo antes posible a los dos menores. Por ello no es de extrañar que Venables reincidiese nuevamente en un delito con componente sexual, ya que nunca se preocuparon por el porqué.

2 comentarios:

Dani dijo...

Este es uno de los asesinatos de los que más he oído hablar, y no es para menos, viendo lo que pasó.
Existen otros casos de asesinatos de niños que también son espeluznantes, como el de Judith Barsi (en un blog mío llegué a hablar de su caso) o el de JonBenet Ramsey (que a pesar de haber ocurrido hace 15 años, aún sigue sin resolverse).

Anónimo dijo...

No hay pruebas de que hubiera nadie más detrás?
Me cuesta creer que dos niños de diez años tuvieran esa sangre fría y se encargaran de esa forma de deshacerse del cuerpo simulando un accidente.
Lo peor es que se les da a "una segunda oportunidad" cuando James no la va a tener.

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