sábado, 14 de enero de 2012

LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA.

En estos tiempos mucho se ha hablado de la economía de nuestro país, de los despidos, el paro, la escasez de trabajo y de los recortes realizados por el gobierno. Temas muy importantes, sin duda alguna. Pero poco se ha hablado de otro tema muy importante, la justicia. Una justicia que con la sentencia del asesinato de Marta del Castillo se ha visto derrotada por ella misma. Y no se quiere decir con esto que el juez haya aplicado mal las leyes, sino mas bien, que esas leyes son las que fallan. Pero nos preguntamos a su vez, ¿sólo fallan las leyes o también esta fallando la sociedad?, cuestión que abordaremos mas adelante. Antes de todo nos gustaría recordar, brevemente, ya que es desgraciadamente conocido por todos, el asesinato de Marta del Castillo.

La joven Marta del Castillo, 17 años, desaparece en Sevilla la noche del sábado 24 de enero de 2009, después de pasar la tarde con su ex novio, Miguel, de 20 años. La chica le dijo a su madre que había quedado con Miguel "para arreglar un asunto". Al cumplirse la tercera semana de la desaparición, se produce la detiencion de Miguel Carcaño, quien acaba por declarar que la chica está muerta y se confiesa autor del crimen. La Policía arresta asimismo a un amigo de Miguel, Samuel Benitez, también de 19 años.

Miguel confiesa que mató a Marta, con la que había mantenido una breve relación en el pasado, de un golpe en la cabeza con un cenicero durante una discusión entre ambos en casa del joven, un piso de la calle León XIII de Sevilla. Añade que, con la ayuda de sus amigos, arrojó el cuerpo al río Guadalquivir, concretamente, entre el descampado del Charco de la Pava y la localidad de Camas.

En el transcurso de la investigación también serían arrestados, Javier Garcia Marin, apodado ' El Cuco' . Tiene 15 años y es amigo íntimo de los otros dos arrestados. Y también Francisco Javier Delgado, hermanastro de Miguel Carcaño.

Tras la detención de Miguel, el 14 de febrero del mismo año, se desencadenaría el torrente de mentiras, cambios de declaraciones, búsquedas infructuosas de cientos de personas del cuerpo sin vida de Marta en el rió Guadalquivir, en el vertedero de Montemarta- Conica y en el de Alacala de Guadaira, en zanjas, etc.. Falsedades que han terminado con una sentencia irrisoria.


Al inicio de esta entrada lanzábamos una pregunta a nuestros lectores ¿Sólo fallan las leyes o también esta fallando la sociedad? Nos viene a la mente una frase del escritor Colin Beavan que pronunció cuando comenzaron a utilizarse elementos técnicos para resolver crímenes, como la dactiloscopia. "A lo largo de la historia, la única prueba admitida en un juicio había sido el testimonio de los testigos oculares. Se consideraba que el empleo de pruebas físicas en la reconstrucción de acontecimientos era demasiado vulnerable a la manipulación. Los procesos judiciales habían ido avanzando lentamente, pero un jurado aún estaba más habituado a escuchar lo que otros había visto con sus propios ojos que lo que un experto aseguraba ser capaz de deducir por otros medios". Resalta la importancia que se brindaban a los testigos en aquella época. Actualmente es todo lo contrario. Lo manipulable es el testigo, mientras lo que no se puede manipular son las pruebas físicas. Los testigos quedan relegados a un segundo plano, aunque varios de ellos afirmen que Samuel Benitez estuvo la noche de los hechos una hora desaparecido, el fuerte olor a lejía en el lugar del crimen, o que se viese a Miguel Carcaño con una silla de ruedas etc... lo verdaderamente importante en nuestra época son las pruebas científicas. ¿Pero siempre son tan importantes las pruebas científicas judicialmente? Depende del caso.

Nos decidimos por el este titulo "La injusticia de la justicia", debido a que, aunque sea dolorosa, irrisoria e injusta la sentencia 1/2012 de la Audiencia Provincial de Sevilla, nuestro código penal y nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal, hace que sea 'justa'. El problema de todo radica en las pruebas. Sin el cuerpo de la joven hay delitos que no son imputables, como el de abuso sexual y con él posibles pruebas incriminatorias de algún otro participante en el trágico suceso. El artículo 139 del Código Penal dice que será castigado con la pena de prisión de quince a veinte años, como reo de asesinato, el que matare a otro concurriendo alguna de las circunstancias siguientes: Con alevosía. Por precio, recompensa o promesa. Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido. En esta ocasión, la Audiencia asume la alevosía, aún sin cuerpo del delito, apoyándose en la versión de que la víctima fue asesinada tras recibir un golpe con un cenicero de un tamaño considerable.  Los restantes acusados han sido absueltos debido a que las manifestaciones de unos y otros no quitan fuerza a la presunción de inocencia. Ni la versión de testigos, ni de la propia policía, parece tener cabida en esta justicia. Como hemos mencionado antes la sociedad avanza, lo menores delinquen cada vez más y más jovenes, los asesinos y sus crímenes progresan, se perfeccionan.¿No es hora de que avancemos legislativamente también?

El asesinato de Marta del Castillo es de esos casos que nos hacen sentir a todos afectados, impotentes. Impotencia por nuestro sistema legislativo, impotencia por ver cómo acusados se han reído de toda una sociedad, de las Fuerzas y cuerpo de seguridad, del estado, etc. Sólo esperemos que, programas de dudoso reconocimiento, no intenten hacer audiencia con los acusados absueltos.

Soraya Sáenz de Santamaría, reafirmó tras conocerse el fallo la voluntad del Ejecutivo de "revisar la legislación para fortalecer la protección a los menores víctimas de delitos, además del tratamiento de los casos en los que son menores los que comenten delitos graves". La portavoz del Ejecutivo anunció una "profunda reforma del sistema de penas con medidas con la prisión permanente revisable".

El escritor Matthew Pearl, en uno de sus libros escribió: "Una de las peculiaridades de la vida es que, por lo general, las historias de quienes ya no están entre los vivos son las que encierran la verdad...". La joven Marta del Castillo, por desgracia, ya no podrá revelar esa verdad ¿Contarán los implicados esa realidad en vida o se ira con ellos a la tumba?

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