lunes, 9 de enero de 2012

ASESINO EN SERIE: ¿UN PASO POR DELANTE DEL INVESTIGADOR?.

Estudiando casos de “Serial Killer” llama poderosamente la atención la dificultad que entraña su captura, como si este tipo de asesinos fuesen capaces de ir un paso por delante del investigador. Es en esta constatable apreciación cuando una duda pide paso.¿Cuántos asesinos en serie han sido detenidos fruto de una investigación?

La escritora de novelas policíacas, Patricia Cornwell, ya lo dijo del primer asesino en serie de la era moderna, Jack el Destripador. De él aseguro que era demasiado sofisticado para la época.


Jack el destripador fue un asesino en serie no identificado, que cometió varios crímenes en 1888, principalmente en el distrito de Whitechapel, Londres.

Jack fue descrito como un asesino inteligente, eficaz, burlón, astuto, frío y obsesionado con el acto de matar. Tenía un modus operandi, que consistía en degollamiento, estrangulación y mutilación abdominal. La extracción de los órganos internos de al menos tres de las víctimas condujo a pensar que el asesino tenía conocimientos anatómicos o quirúrgicos. Nunca fue capturado, si bien, cabe destacar que en 1888 aun no se disponía de las técnicas con las que contamos hoy en día.

Otro asesino jamás descubierto fue 'El asesino del Zodiaco'. Actuó en el Norte de California durante 10 meses a finales de los años 60 y dejó cinco víctimas. Él mismo eligió su nombre a través de una serie de cartas amenazantes que envió a la prensa hasta 1974. En sus misivas incluyó cuatro criptogramas, de los cuales tres todavía no han sido descifrados.


Pero las técnicas avanzan y el cerco sobre los asesinos se reduce. A principios del siglo XX aparece la tecnología de las huellas dactilares, análisis más sofisticados de la sangre, se comienzan a analizar fibras, polvo, etc.

En el marco de estas mejoras científicas en el apoyo de la investigación se cuadran ya 'serial killers' como Ted Bundy. En 1974 comenzarían los asesinatos del macabro responsable de la primera catalogación de asesino en serie por parte del FBI y la policía de varios estados.

Ted Bundy era un hombre inteligente y atractivo, un seductor irresistible. Las autoridades policiales jamás pudieron determinar el número exacto de mujeres que sucumbieron a las atrocidades de Bundy en los 70. 

En esta ocasión Bundy no sería arrestado a raíz de una investigación, si bien es cierto, que la mayor desorganización de éste en sus asesinatos había puesto ya a la policía tras su pista. Pero la casualidad, o su falta de cuidado al volante, provocarían que Ted Bundy acabase entre rejas a causa de una conducción errática la primera vez y por no llevar las luces puestas la segunda. Se le conseguiría condenar gracias a la única prueba que se pudo encontrar, la marca de su dentadura en la nalga de Lisa Levy. Hay que tener en cuenta que en aquella época todavía no se había descubierto la identificación por ADN.

Con Bundy llegarían los estudios y los mitos sobre los asesinos en serie, que pasaron a ser considerados cultos e inteligentes en investigaciones coetáneas.

Ted Bundy seria el modelo de muchos asesinos posteriores. Además, él es el origen de la idea de que un asesino en serie puede ayudar a la policía a capturar a otro asesino serial, ya que Bundy ofreció esa opción al FBI con ocasión de los crímenes del Asesino del Río Verde. Aunque Bundy lo único que buscaba realmente era alargar su vida y posponer lo máximo su pena de muerte. 

Con Gary Leon Ridgway llegaría un arma muy importante para los investigadores, el estudio de ADN. Gracias al mismo, los investigadores determinaron que la saliva de una pequeña esponja que Ridgway había mordido en 1987, durante una de sus múltiples visitas a la comisaría, tenía las características del ADN de los restos de semen encontrados en tres de las mujeres a las que presuntamente asesinó.

Gary Leon Ridgway, de 54 años, se declararía, el 5 de noviembre de 2003, culpable de haber matado a 48 mujeres en dos décadas, convirtiéndolo en el asesino en serie más prolífico de la historia de Estados Unidos. 

El ADN y la picaresca policial funcionarían a la perfección con otro 'serial killer', el denominado BTK (atar, torturar y matar). Dennis Lynn Rader asesinaría a diez personas en el condado de Sedgwick en Wichita, Kansas, entre 1974 y 1991. BTK seria arrestado en 2005. Una detención que se construiría a través de la ingenua pregunta que Rader hizo a los investigadores. Se interesó por la posibilidad de obtener información del disquete de una computadora. La policía, astutamente, le dijo que no era posible saber en qué computadora se había usado esa disquetera. Finalmente, Rader cayó al enviar un mensaje a la policía mediante su ordenador. Error que se sumó al ADN extraído de las uñas de algunas víctimas y que fue cotejado con el de la hija de Rader. 

Como se puede observar, con BTK y su pregunta sobre el disquete, el mito del asesino inteligente se esfumaría.

Una disputa familiar terminaría con la masacre del "Señor O". Anatoli Onoprienko, 'La bestia de Zhitomir' que asesino a 52 personas, sería capturado gracias a un primo suyo con el que vivía. Ocurrió cuando mencionado familiar encontró las armas de Onoprienko en la casa y al preguntarle por las mismas, Anatoli le contestó que se metiese en sus asuntos o de lo contrario, tanto el cómo su familia, lo podrían lamentar la próxima primavera. 

Ante tal hecho, el primo llamó a la policía, quienes a través de las características de una de las armas descritas, llegaron a la conclusión que Onoprienko era 'La bestia de Zhitomir'

Podemos recordar unas palabras del anteriormente mencionado Ridgway, en las que venía a defender que mataba porque las prostitutas eran malas y porque había pocas probabilidades de que los familiares denunciasen su desaparición, para hablar de dos casos concretos en España. Dos de los peores asesinos en serie terminaron con muchas vidas por razones como la marginación social o la avanzada edad de sus víctimas para camuflar sus delitos.

Francisco García Escalero terminaría con la vida de mendigos y prostitutas y sería detenido tras confesar sus crímenes a las enfermeras que le trataban. Lo hizo mientras estas le ayudaban a recuperarse de su intento de suicidio al arrojarse sobre un coche. Escalero les rogó que le ayudasen a ser detenido para no seguir matando.

Joan Vila, 'El ángel de la muerte', terminó con la vida de once ancianas en el geriátrico en el que trabajaba como celador. Claro ejemplo de cómo los asesinos en serie van acelerando las muertes que provocan: Vila comenzaría cometiendo un asesinato cada tres meses y al final terminó cometiendo tres cada cinco días.

Vila cometería los asesinatos amparado en la ausencia de personal médico durante fines de semana y festivos y en un halo de respetabilidad que sus compañeros le habían conferido porque era diligente y tenía el título de auxiliar clínico. Este ángel de la muerte asesinaría a seis ancianos con un cóctel de psicofármacos, a otros dos con una sobredosis de insulina y los restantes serian asesinados haciéndoles injerir lejía. Además, la doctora del centro, certificaba las muertes, en alguna ocasión incluso, "sin haber visto el cadáver", según indico alguna enfermera. Joan Vila seria descubierto por la muerte de Paquita Gironès, quien fue derivada al hospital Sant Jaume debido a que los médicos del centro vieron que la mujer tenía varias quemaduras en las vías respiratorias, en el esófago y la boca. Cabe mencionar que Joan en todo momento no quería que la derivaran a otro hospital.

Así pues, ¿cuántos asesinos en serie han sido detenidos fruto de una investigación? Alfredo Galán se entregó en la comisaría de Puertollano con las palabras " soy el asesino de la baraja y estoy harto de la ineficacia policial". Está claro que muchos de éstos han sido detenidos después de entregarse o por mera casualidad. O como apunta Vicente Garrido, en su libro 'La mente criminal' , "la insistencia del asesino en matar fue lo que les llevó a ser capturados". Un factor este último con un ejemplo claro y relativamente reciente: el 'asesino del ajedrez' , quien sabía que si terminaba con la vida de su compañera del supermercado sería detenido, pero fue más grande el impulso de matar que su propia libertad.

Sin embargo, la eficacia policial, jugando con las palabras de Galán, ha sido clave en otros casos. Si no fuese por la intervención policial, muchos de los asesinos, en la mayoría desorganizados, tras el primer o segundo crimen, seguirían matando. Sin embargo, gracias a la acertada labor de expertos investigadores, nunca sabremos, por suerte, si esa persona detenida podría haber sido un asesino en serie.

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