lunes, 12 de diciembre de 2011

ALFREDO GALÁN "EL ASESINO DE LA BARAJA"

Alfredo Galán Sotillo nació el 5 de abril de 1978 en Puertollano (Ciudad Real), residió en Villalbilla (Alcalá de Henares, Madrid) .Fue al colegio estudiando EGB, y en el instituto BUP, llegando a ser delegado de clase. Los profesores lo recuerdan como un estudiante «más bien malo» e introvertido, aunque con una conducta correcta . Aficionado al alcohol, huérfano de madre, tiene cuatro hermanos.

En septiembre de 1998 ingresa en el ejército, donde alcanza el rango de Cabo Primero del Regimiento de Paracaidistas de Alcalá de Henares, participando en dos misiones humanitarias en Bosnia. En enero 2003 su unidad es relevada de Bosnia y le mandan a limpiar chapapote procedente de la catástrofe marinera del Prestige a Galicia. Coge un coche sin autorización de su dueña, lo que provocó que tuviera un problema con un superior. Es enviado al hospital militar Gómez Ulla de Madrid. Le diagnosticaron neurosis y ansiedad. El alcohol era incompatible con la medicación que le recetaron, pero, al parecer, él siguió bebiendo.

En marzo 2003 causa baja definitiva en el ejército. Este mismo mes empieza a trabajar como vigilante en el aeropuerto de Barajas para una empresa de seguridad. Según parece, se dio cuenta de que no iba a durar mucho en el ejército, tras el problema con el superior, y empezó a buscar otros trabajos.




El primer asesinato de Galan fue el Viernes 24 de enero de 2003, a las 11.30 horas de la mañana. Alguien entra en la vivienda del portero del número 89 de la calle Alonso Cano de Madrid y dispara a la cabeza del conserje, Juan Francisco Ledesma, de 50 años, delante de su hijo de 2 años. Su mujer encontró el cadáver poco después, con una herida de bala en la parte posterior del cráneo. 

El segundo seria el Miércoles 5 de febrero de 2003, a las 4.45 horas de la madrugada. Un conductor de autobuses encontró el cadáver de Juan Carlos Martín Estacio en una parada de la Alameda de Osuna (Madrid). Tenía 28 años y era limpiador en el aeropuerto de Barajas. También presentaba un disparo en la cabeza. Cerca del cuerpo apareció un as de copas, seria la primera carta que aparecería en el lugar del crimen.

El tercero ocurrió el Miércoles 5 de febrero de 2003, a las 16.30 horas de la tarde. Un hombre entró en el bar Rojas de Alcalá de Henares (Madrid) y le disparó a la cabeza al camarero, Mikel Jiménez Sánchez, de 18 años. Después le pegó un tiro a Juana Dolores Ucles López, una clienta, de 57 años, que estaba llamando por teléfono. Los dos fallecieron. Y, por último, efectuó varios disparos que hirieron a Teresa Sánchez García, de 38 años, dueña del bar y madre del camarero.

El cuarto seria un Viernes 7 de marzo de 2003, a las 2.30 horas de la madrugada. Un hombre se acercó a una pareja de ecuatorianos que estaban hablando en una calle de Tres Cantos (Madrid). Sacó una pistola y le pegó un tiro en la cabeza a Santiago Eduardo Salas, de 27 años. Después intentó disparar contra Anahid Castillo Ruperti, de 29 años, pero se le encasquilló el arma. Huyó, tras dejar caer un tres de copas.

El ultimo asesinato seria el Martes 18 de marzo de 2003, a las 21.00 horas de la noche. Alguien mató a tiros a una pareja de rumanos que estaban en un descampado de Arganda del Rey (Madrid). Gheoghie Magda murió en el acto y su mujer, Doina, horas después. Al lado de sus cuerpos aparecieron el tres y el cuatro de copas.

El 3 de julio de 2003 Alfredo Galán Sotillos se entregó en la comisaría de Puertollano (Ciudad Real). Al parecer, lo primero que le dijo a los agentes fue: "Soy el Asesino de la Baraja, estoy harto de la ineficacia policial". Al principio, pensaron que se trataba de un desequilibrado en tratamiento psiquiátrico que había bebido alcohol. Para convencerles, Galán tuvo que dar algunos detalles que no habían aparecido en los medios de comunicación y que los propios policías de Puertollano tuvieron que consultar con los investigadores.

Se dice que Los detalles eran espeluznantes, precisos en todos los casos. Dejó claro que mataba por matar sin ningún móvil ni objetivo preciso. Se cree un héroe y es consciente de sus acciones.

Detalló a los policías la posición en la que quedaron los cuerpos de sus víctimas, el lugar exacto en el que se encontraban, la disposición de determinados objetos de los lugares y les hizo otra revelación sorprendente: pretendía que creyeran que actuaban dos personas distintas, de ahí que unos crímenes optara por dejar una marca, los naipes, y no en otros; rompió el modus operandi, determinadas horas, días y escenarios; se molestó en recoger casquillos en algún caso, pero no siempre y atacó a españoles y extranjeros sin distinción. El 5 de febrero mató a tres personas, él creía que había acabado con cuatro, en dos lugares distintos y con dos modos de actuar diferentes.

Galán confeso que comenzó a matar movido por una extraña necesidad de saber lo que se sentía y para demostrar lo fácil que era. Tenía la oportunidad, ya que disponía de una pistola Tokarev calibre 7,62 adquirida ilegalmente durante una misión en Bosnia con el Ejército. Realmente nunca pensó en dejar naipes de la baraja en la escena de los crímenes. Pero apareció un naipe por casualidad en una de las primeras escenas del crimen y los periodistas que se enteraron de ello le bautizaron con el sobrenombre del “asesino de la baraja”.

Deparó más sorpresas, tales como que su primer objetivo fue una repartidora de cartas de Chamberí, zona que frecuentaba tras vivir una temporada en Cuzco. La siguió por algunas calles aunque no logró el momento preciso. Entonces al ver un portal de Alonso Cano abierto entró y cambió de persona: fue el primer asesinato, el de un portero a quien no conocía. En su último crimen también varió su elección inicial. Se encontraba en la avenida del Ejército (Arganda del Rey), en un descampado. Caminó tras los pasos de un hombre que estaba solo, aunque éste se metió tras unos matorrales y al ver aproximarse a una pareja rumana encañonó y mató a ambos.

Según la policía, el casquillo encontrado dentro de un jarrón en el domicilio de su hermana se corresponde con una bala disparada en casa del portero. La policía encontró la sudadera, el chándal y los guantes que supuestamente utilizó para cometer los crímenes. Desde que se entregó no se han dado a conocer más asesinatos con Tokarev y naipe, dos testigos señalaron en el juicio que Galán les había contado que se trajo una pistola de Bosnia.

La policía cree que el presunto Asesino de la Baraja se deshizo de la mayoría de las pruebas incriminatorias antes de confesar. No encontraron la redecilla que, según su confesión, utilizaba para recoger los casquillos; ni las dos barajas a las que pertenecían los naipes; ni los recortes de prensa sobre los asesinatos, que supuestamente había guardado; ni las zapatillas deportivas, que se cree llevaba cuando perpetró los crímenes y con las que se podían haber cotejado huellas y restos de tierra...Tampoco apareció la pistola. Alfredo Galán dijo que la había tirado a un contenedor de Puertollano y la buscaron en el vertedero de Almódovar del Campo durante meses, pero no apareció.

El 10 de septiembre de 2003 el acusado cambió su declaración y negó ser el Asesino de la Baraja. La nueva versión que le dio a la jueza del Juzgado de Instrucción Número 10 de Madrid es un tanto enrevesada. Dijo que en enero de 2003 le vendió la pistola a un conocido. Que a finales de marzo de 2003 el comprador y un hombre de unos 33 años, ambos de ideología neonazi, le ordenaron que no contara a nadie a quien había vendido el arma, que seguía teniendo sus huellas.

A finales de abril, según esta versión, volvió a quedar con los dos hombres y, en esta ocasión, le dieron detalles sobre los crímenes (como lo de las marcas azules en el envés de las cartas). Después, le apuntaron con una pistola al ojo y le ordenaron que se entregara a la policía y se autoinculpara de los crímenes.

En un tercer encuentro, en mayo, le dieron un plazo de dos meses para entregarse, bajo la amenaza de que el cinco y el seis de copas serían para sus hermanas, según relató Galán. Además, si no se entregaba, contratarían a alguien por 5.000 o 6.000 euros para matarle, añadió el presunto asesino.

Según el testimonio de un policía durante el juicio, el asesino siempre daba los buenos días a sus víctimas y les pedía "por favor" que se arrodillaran antes de dispararlas "porque la educación es lo primero en la vida".

El tribunal acordó llevar al límite máximo las penas previstas para todos los delitos dado "el manifiesto desprecio a la vida humana" que demostró la conducta de Alfredo Galán y "la alarma social y desasosiego que los hechos produjeron en su momento". Por la misma razón el fallo pide que los beneficios penitenciarios que se le apliquena al condenado se refieran al total de las penas impuestas. En cualquier caso, y de acuerdo con la ley española, el 'asesino de la baraja' no cumplirá más de 25 años de cárcel.

Para condenar a Alfredo Galán la sentencia empieza reconociendo"validez probatoria" a la confesión que éste hizo ante agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil tras haberse entregado a la Policía Local de Puertollano (Ciudad Real) el 3 de julio de 2003. También reconoció los hechos ante el juez de instrucción de la citada localidad. Pero los negó al declarar en el Juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, mientras que durante la vista oral del juicio en la Audiencia Provincial de Madrid guardó silencio.

Sólo ha reconocido como cierto que compró en Bosnia una pistola y la introdujo ilegalmente en España. Según las pruebas balísticas realizadas, con esa pistola se cometieron todos los crímenes.
Algunos expertos tienen aun a día de hoy dudas de que actuara solo, incluso de que fuera el único Asesino de la Baraja. Para empezar, hay dos "retratos-robot" diferentes: uno de cara redonda y pelo lacio; el otro de cara alargada y pelo al cepillo, con gafas de sol. Dos retratos podrían indicar criminales distintos, pero es que incluso podría determinarse un asesino nocturno y otro diurno, uno que es certero con sus disparos y otro que falla, uno que deja cartas en su huida y otro que no. Ha habido testigos que reconocen a personas diferentes como posibles autores.
RETRATOS-ROBOT DE ALFEDRO GALÁN

Los psiquiatras afirmaron que Alfredo Galán es un 'depredador humano' que sale a la caza del hombre para matarlo.

Explican que su comportamiento sólo se ve en la naturaleza y que 'usa la violencia vengativa para salvar o compensar su inferioridad' . Padece un trastorno de personalidad, por lo que no descartan que reincida.

Asi mismo indican que es un psicópata. "Que no siente nada ni pena ni culpabilidad, que para matar piensa no que no hace falta ser malo, que puede uno ser bueno, que él mismo se ve como tranquilo, seguro, educado y con afectividad, que no pensaba en las víctimas ya que le daban igual, que la idea de amtar a otras personas es espontánea, que no experimentaba nada especial después de matar".

Alfredo Galán ingresó en el centro penitenciario de Soto del Real (Madrid. Su padre al conocer la noticia de que era el "asesino de la baraja" sufrió un ataque al corazón.






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.