viernes, 25 de noviembre de 2011

ROBERT HARE (PCL-R)

Ya avanzamos que las teorías criminológicas tendrían una importante cabida en nuestro blog. Vamos hoy con una de esas que más pueden atraer, aquella que se ha convertido en el referente del mundo científico en el diagnóstico del trastorno de Psicopatía. Nos referimos a la que constituyó Robert Hare en 1991 para evolucionar la recomendable obra ‘La máscara de la cordura’ del eminente psiquiatra norteamericano Harvey Cleckley en 1941. Hare, profesor canadiense emérito de la University of British Columbia, creó la escala de la valoración de la Psicopatía acercándose a los aspectos de personalidad, que son los que esconden la esencia del concepto psicópata.


El 19 de Marzo del 2007, en el periódico ABC, Don José Manuel Nieves realiza una gran entrevista a Robert Hare, la cual añadimos a continuación y en la que explica el propio profesor el PCL-R.




Sonríe Robert Hare. A menudo y como mirando hacia otra parte, con la sonrisa levemente amarga de quien ha visto mucho, quizá demasiado, pero a pesar de ello no ha conseguido que su mensaje termine de calar. Los psicópatas no son solo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas. Los peores, dice, llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, en la política y las finanzas. La sociedad no les ve, o no quiere verles, y consiente.

-¿Por qué parece que en ciertos países hay más psicópatas que en otros?

-No es cierto. Es un problema universal, igual en todas partes, solo que en algunos países se tolera más. Por ejemplo, en Sudán, matar se considera un comportamiento aceptable. Incluso en Estados Unidos, comportamientos que hace 15 años no se aceptaban, ahora sí. Comportamientos claramente psicopáticos y que aparecen continuamente en el cine y la televisión. Violencia, maldad, premeditación, sangre fría, falta de remordimientos...

-¿Es la falta de empatía el elemento clave de la psicopatía?

-Sí. La empatía es una característica humana y se puede representar en una curva. La mayoría estamos en el centro. Y ambos extremos son malos. Tampoco es buena demasiada empatía. La naturaleza nos ha dado la capacidad de conectar. Pero los psicópatas no tienen esa capacidad.

-¿Es cierto que son más inteligentes que el resto?

-Si hablan de medicina, parece que saben más que un médico, aunque el interlocutor sepa que no saben nada. Si van detrás de un político y le hacen una foto, ya dicen que son amigos. Parecen inteligentes, pero en realidad no son especialmente brillantes. Algunos sí, claro. Y cuando son inteligentes son más peligrosos.

-¿Están mezclados con nosotros, en el mundo real?

-Por supuesto. Y la mayoría de los psicópatas no son asesinos. Están en la política o en los negocios. Y si cometen un asesinato es, a lo mejor, porque te has puesto en su camino o porque sencillamente no les has caído bien. Están en todas partes. Son personas que saben controlar a los demás pero parecen muy buenos. Tienen carisma y son líderes. Carisma sin conciencia.

-¿Qué proporción de psicópatas hay entre la población?

-Cerca del 1%, según una estimación que hice hace diez años. Pero nuevos estudios demuestran que depende mucho de cómo se mida y de los criterios que se usen.

-Usted creó los test de psicopatía más utilizados...

-Sí. En dos versiones. La primera (PCLR) consta de veinte criterios y la segunda (PCL) mide doce. Es esta segunda herramienta, más sencilla, la que se más se utiliza. Los resultados se colocan en un diagrama con dos ejes. Uno de puntuación, entre 0 y 24, y otro de población. La mayoría de las personas tienen puntuaciones muy bajas, pero a partir de 18 puntos son psicópatas. Y, efectivamente, existe cerca de un 1% de la población con más de 18 puntos.

-¿Se puede ser amigo de un psicópata?

-Sí, pero no mucho. Hay personas a quienes les encantan los psicópatas. Porque son divertidos. Te van a engañar y a chupar la esencia, pero resultan atractivos, aún a costa de ese precio tan alto. Al final, cuando ya no les sirves, te dejan. Los psicópatas son esponjas emocionales y absorben todo lo que tengamos. Pero si exprimes una esponja, suelta todo lo que cogió. Ellos no. Si los aprietas, sólo saldrá polvo.

-¿Cómo influye ese 1% de psicópatas en el resto de la sociedad?

-Ese 1% puede tener impacto sobre millones de personas. Fíjese, por ejemplo, en los grandes escándalos financieros, con pérdidas para miles de personas. Detrás hay una mente psicópata. En los grandes negocios la psicopatía no es una excepción. ¿Qué tipo de persona cree usted que es capaz de robar a miles de inversores, de arruinarles aunque después se suiciden? Dirán que lo sienten, pero nunca devolverán el dinero. Es incluso peor que lo que hacen muchos asesinos.

-¿Y los políticos?

-La política y el póker son dos ocupaciones cuyas reglas obligan a mentir y engañar. Si los políticos fueran sinceros no serían elegidos. Muchos son mentirosos a secas. No tienen forzosamente que ser psicópatas. Pero la política es un medio fantástico para que se desarrollen, el mejor ambiente, el ideal. Igual que los negocios, que cambian con mucha rapidez. Ahí los psicópatas se desenvuelven como pez en el agua.

-¿Quiere decir que en círculos políticos y financieros hay más psicópatas que entre la población normal?

-Por supuesto que sí. Docenas de políticos de alto nivel deberían claramente estar en la cárcel. Son psicópatas, pero no puedo decir nombres. Tengo impresiones, y muchas. Pero debería aplicarles mi test. Me gustaría estudiar a algunos más a fondo. Y eso complicaría mucho la vida de los políticos honrados.

-¿Cómo puede la sociedad defenderse?

-Es prácticamente imposible para la sociedad defenderse de eso. Porque son ellos los que, además, hacen las reglas, dictan los principios y gastan millones para explicar al mundo que lo que hacen es fantástico. No sé lo que podríamos hacer. Para esto las elecciones no sirven. La gran mayoría de las personas no funcionarían bien en estos puestos. Lo dejarían, no servirían. No quiero decir que todo el mundo en esas posiciones sea psicópata, pero sí digo que el porcentaje entre ellos es muy superior al 1% general. Y que con diez ejecutivos, o políticos psicópatas entre mil, ya sería suficiente. Un pequeño ejército de soldados puede ocupar un país entero.

-¿Qué hacer entonces?

-Lo mejor y lo único que se puede hacer es intentar comprender. Y la sociedad no lo entiende porque la psicopatía es diferente. No hay patrones, como pasa, por ejemplo, con la esquizofrenia. Pasan años antes de identificar a un psicópata.

-¿Se puede curar?

-No. No tenemos procedimiento alguno para curar porque no hay nada que curar. Es un comportamiento con anomalías neurológicas. Pero no hay pacientes que pidan ayuda, que sufran. El problema lo tienen los demás. Ellos están perfectos, y se sienten perfectos. Nunca podrán sentir empatía, ponerse en el lugar de otra persona, tener sentimientos hacia alguien. Ni siquiera por los seres más próximos, padres, hermanos, pareja, hijos... Los psicópatas no tienen emociones, y no es posible enseñárselas.



Lo que proponemos a partir de ahora es poner en práctica esta escala del PCL-R de Hare sobre un verdadero psicópata, probablemente el más conocido, Charles Manson. La puesta en práctica de esta prueba no consiste más que en puntuar en un rango de 0 a 2 los aspectos de la personalidad de un individuo, siendo todo lo que supere 30 la marca de ingreso del sujeto en el grupo de los psicópatas. ¿Qué no conocéis la historia de Charles Manson? Ahora os la vamos desgranando también.

(SELECCIONA EL ENLACE SI QUIERES VER LA APLICACIÓN DEL PCL-R)

https://sites.google.com/site/crimenycriminologo/pcl-r-de-robert-hare/Lapsicopat%C3%ADaRobertHare.doc?attredirects=0&d=1

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