jueves, 25 de mayo de 2017

TURISMO NEGRO: VISITANDO EL HORROR.


Martín Buber- “Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe”


¿Playa o montaña? He aquí la eterna duda en vacaciones. Si todavía no has resuelto esta pregunta, desde crimenycriminologo nos proponemos ayudar presentándote una serie de posibles destinos y rutas. Eso sí, avisamos, paisajes, monumentos o gastronomía quedan relegados a un segundo plano en favor de rincones que destilan historias de muerte, sufrimiento y oscuridad. De primeras puede no sonar un buen plan, pero la realidad es que a través del marketing y la publicidad, cada vez es mayor el número de turistas que se decantan por visitar prisiones, cementerios o rincones en los que se cometieron crímenes. Es el llamado 'Dark Tourism' o Turismo oscuro. 

Camino de la escuela, un ya lejano 2 de marzo de 1988, Natascha Kampusch, una pequeña de 10 años, fue secuestrada en el distrito vienés de Donaustadt por Wolfgang Priklopil. La niña, antes de conseguir escapar, permaneció ocho años en cautividad en el sótano de su captor, un zulo cerrado y sin ventanas y que apenas tenía 2,78 metros de largo y 1,81 metros de ancho. Un lugar que con el paso del tiempo se convertiría en atracción para centenas de morbosos. Una situación incómoda para Natascha, quien, años más tarde, se decidió a comprar la casa para evitar que su infierno se convirtiese en un reclamo turístico. 

Pero esta casa es únicamente un ejemplo de un tipo de turismo oscuro que tiene su particular ranking de destinos más demandados. En él, sobresalen dos. El primero está en el Algarve portugués. Es Praia da Luz, punto en el que se perdió el rastro el 3 de mayo de 2007 de la pequeña Madeleine McCan. Otro está ubicado en Amstetten (Austria). Allí no es raro encontrar a numerosos grupos de visitantes agolpados frente a la casa de Josef Fritzl, reconvertida en hogar para los refugiados,  con el único objetivo de tomar una instantánea del lugar en cuyo sótano permaneció encerrada durante más de 24 años su hija Elisabeth Fritzl. Un largo cautiverio durante el que su padre la sometió a sistemáticas violaciones y en el que Elisabeth dio a luz siete veces. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL ANIMAL MÁS PELIGROSO. PRELUDIO DEL THRILLER

Ribera del Támesis. Setiembre 1873


GABRIEL POMBO
La casucha de madera camuflada entre el follaje era un buen escondite. La patrulla policial del Támesis no solía allegarse hasta aquel territorio. Sólo se preocupaban por reprimir a los contrabandistas, y precaver que los trabajadores del muelle no robasen a sus patronos.

El hombre corpulento había escogido hábilmente el lugar de la ceremonia. Luego lo incendiarían todo. 

Bastaría con conservar el altar de los sacrificios, la estatua del macho cabrío, la cruz invertida y, por supuesto, los disfraces. 

Eran necesarios para infundir terror. Ya habría tiempo para cambiarlos por ropa más tradicional: pantalones, camisas, levitas y gabanes corrientes. También suplantaría esas rústicas botas por zapatos de cabritilla, sus preferidos. 

Pero allí precisaba portar aquel atuendo; y así se había vestido, mientras aguardaba impaciente a sus acólitos, que ya no podrían tardar mucho más. 

Afuera, la noche cerrada, sin luna, se cernía sobre la ribera sur del río, en Battersea. Un viento gélido silbaba agitando ramas y hojas. 

Adentro estaba él, encarándose a la imagen que le devolvía el espejo, antes de partir rumbo a la sala ceremonial. 

Su rostro tenso bajo el antifaz con largas ranuras ovaladas, tras las cuales destellaban sus pupilas enrojecidas. Aunque esta vez había inhalado poco opio, lo consumido alcanzaba para provocarle ese desagradable efecto. 

La cara era lo que más debía aterrorizar y, consciente de ello, ajustó sobre la mascarilla la piel de zorro moteado. El extremo puntiagudo del cuero cubría su nariz, imprimiendo a su fisonomía el aspecto de un ave rapaz. 

Sólo quedaban al descubierto sus mejillas mal afeitadas y su mentón cuadrado. 

Tapaba su testa una oscura capucha azulada que llevaba muy abierta, sujeta a la base del cuello mediante un tosco cordel anudado. 

Una larga capa de igual color y textura colgaba de sus hombros y, bajo ella, la chaqueta de paño opaco con una fila de redondos botones dorados, prendidos a sus ojales uno por uno.Extrajo del cofre la daga de acero con empuñadura bronceada, tan filosa como para degollar venados, y otros animales. Por primera vez la utilizaría con humanos. 

Dentro del habitáculo ritual se hallaba su muy joven ayudante. Cabeza rapada y toga marrón que le llegaba hasta los pies. Estaba encendiendo los cirios, e hizo una reverencia al advertir su ingreso. 

–¡A su servicio, mi Maestro! 

Su superior se aproximó, y le musitó al oído la contraseña a tener en cuenta aquella ocasión. 

–«Baphomet.» 

El subalterno comprendió, y fue hacia la dependencia trasera. A través de la rejilla del portón de hierro ahí instalado, atisbó en espera de los cofrades. 

No transcurrió mucho. Ya venían. La mujer maniatada, con la prieta mordaza sellándole la boca, nada podía hacer frente a sus dos captores. 

Pese a que con toda evidencia éstos pertenecían a su clan, el discípulo debía 
obedecer la orden impartida. 

–¡La contraseña! – exigió, cuando se anunciaron desde fuera. 

–¡«Baphomet»! 

Les abrió y entraron. La cautiva cayó desvanecida. Se agachó para levantarla, y percibió el olor acre que despedían sus labios. El brebaje era muy potente y luego de tenerla dominada, como precaución extra, la habían obligado a beberlo. 

–¿Y los niños?, preguntó a los esbirros. 

–Escaparon. Tanto el chico como la niña. 

–El maestro se pondrá furioso, con este trabajo hecho a medias – los reprendió. 

Agacharon sus cabezas. 

El rapado de la toga marrón se desentendió de ambos. Agarró a la desvanecida por los tobillos pero, a despecho de su frágil apariencia, pesaba demasiado. Pidió ayuda para cargarla. El matón más robusto la izó desde los hombros, y entre ambos la transportaron hasta la antecámara. 

Aquel recinto resplandecía con fulgor infernal, por la llama de multitud de velas negras. 

Encaramado sobre la tarima, el amo presidía. 

Había también otra presencia humana: una mujer alta que lucía un atavío escarlata, y disimulaba su rostro con una careta. 

Depositaron a la prisionera arriba de la mesa de sacrificio, dejando que su cabeza colgase. Tras esto, los tres adeptos quedaron rígidos, paralizados ante la escultura del macho cabrío, que los contemplaba con semblante maligno y estúpido. 

Dio inicio a la liturgia. Voces guturales emergieron de la garganta del supremo jefe y de su cómplice femenina. Un lenguaje desconocido para los otros que, por incomprensible, más intimidante resultaba aún. 

Cuando cesó el cántico, la secuaz fue por un amplio cuenco color oro y lo ubicó en el piso, centímetros abajo del cuello de la víctima. Ésta comenzó a sacudirse de improviso. El sopor inducido por el narcótico se diluía. 

Debían apresurarse. Era una ofrenda al gran Satán, no una carnicería. Por lo menos no lo sería mientras la persona a inmolar estuviera con vida. 

Luego habría que esparcir sus restos trozados por el río, conforme preceptuaba el libro sagrado. 

Pero ahora no había por qué infligir dolor inútil. La asistente rogó con su mirada al encapuchado que no se retrasase más. Los enrojecidos ojos bajo la máscara asintieron. 

Ya había aferrado por el cabello a la mujer tendida. Dirigió el filo de la daga a la vena yugular, y cortó.

martes, 2 de mayo de 2017

NOTAS SILENCIOSAS QUE NUNCA QUERRÍAS LEER

Francisco Ceballos-Espinoza
El 28 de marzo de 1941, la afamada escritora Virginia Woolf caminaba hasta la orilla del rio Ouse, cerca de su casa inglesa de Sussex, con los bolsillos de su abrigo llenos de piedras. Ésta vez, no quería volver a casa con la ropa simplemente mojada. No era la primera ocasión en la que intentaba acabar con su vida. No fallaría. Estaba todo dispuesto. Llegó su hora y así se despidió de su marido, Leonard Woolf.

Querido:

Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros.

V.

Se calcula, las estadísticas no son muy precisas en este sentido, que notas como la que escribió Virginia Wolf están presentes, dependiendo del país, entre 5 y 40 de cada 100 casos de suicidio. Son aquellas últimas líneas escritas por un sujeto que ha tomado la determinación de quitarse la vida. Durante las mismas expresa, por lo general, los hechos que motivaron su decisión, imparte instrucciones y/o transmite pensamientos y deseos hacia otra persona significativa en su vida. Generalmente, en soporte de papel, pero las nuevas tecnologías empiezan a estar presentes en forma de escritos en redes sociales.

Las notas de suicidio se han mostrado como una de las vías más adecuadas para estudiar las causas de un acto presente mayormente en zonas urbanas y que supone la pérdida en el mundo de una de una persona cada 40 segundos. Por cada mujer que se suicida, entre siete u ocho hombres lo hacen. Es una de las primeras tres causas de defunción entre la población comprendida entre los 15 y los 44 años y la segunda en el grupo de 10 a 24 años. La OMS estima que para el año 2020, el suicidio representará el 2,4% de las muertes que ocurran en el planeta. 

Un drama del que muy pocos quieren hablar y un tabú para los medios de comunicación pero cuya solución no es el silencio. “Hablar de otras cosas, para que no se piense en el suicido, no siempre es la mejor opción. Debemos explorar la real magnitud de sus pensamientos y estar alerta a cualquier verbalización, explícita o no, que nos indique una posible ideación suicida”, explica para Onemagazine Francisco Ceballos-Espinoza, uno de los responsables del estudio que sobre estas notas está realizando el Instituto de Criminología de la PDI (Policía de Investigaciones de Chile).

jueves, 5 de enero de 2017

'EL CASO': EL SEMANARIO QUE TODOS QUERÍAN LEER.

“Ante ti, lector, una nueva revista. Una revista más que busca llegar a complacer, a rellenar esa afición tan extendida en todas las clases sociales y que se llama curiosidad por la vida de los otros”. –Director Eugenio Suarez.

“¡Esas máquinas, que nos las oigo, que echen humo!”. Esta era la frase más escuchada en la redacción de este semanario de sucesos. Todo ello con Leopoldo, su mascota, un cocodrilo, correteando vivaz y juguetón entre las mesas y los pies del personal. Una publicación que salió a la venta un 11 de mayo de 1952 y cuya rutina pegó el salto a la pequeña pantalla a través de una serie de televisión. 

Fenómeno comunicativo y social en la época, ‘El Caso’ divulgó los sucesos que se producían en un país cerrado casi por completo a la información. Fue testigo de la España real y profunda, aquella que se alejaba de la oficial que pretendía mostrar el régimen.

Dos pesetas, 0,01 céntimos de euro, era el precio de este semanario que reflejaba parte de una población que, en demasiadas ocasiones, arreglaba sus asuntos de manera primitiva. La mayor parte de sus informaciones venían originadas por disputas de lindes, despechos, herencias, rivalidades, etc. 

Una publicación que era seguida por el fugitivo por excelencia de la crónica policial de la España del franquismo a finales de los 60, Eleuterio Sánchez, más conocido como ‘El Lute’. Un delincuente que confesó haber aprendido a leer con el único fin de poder esquivar a la Guardia Civil a través de las informaciones recogidas en este histórico semanario.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

BRENT E. TURVEY. "EL PERFIL CRIMINAL REQUIERE DE PROFESIONALES SERIOS QUE ESTÉN COMPLETAMENTE PREPARADOS".

Muchos de los mejores perfiladores criminales de nuestro país han pasado por ‘CrimenyCriminologo’. Pero en esta nueva entrada nos hemos propuesto ir un paso más allá, ofreceros nuestro particular regalo navideño a todos aquellos que estáis interesados en esta bella ciencia de la Criminología. Por ello, hemos decidido trasladarnos hasta otro continente para entrevistar a uno de los científicos más influyentes a nivel internacional en materia de investigación criminal. Estamos hablando, nada más y nada menos, que del afamado Doctor Brent E. Turvey, quien cuenta con diversos grados académicos en Psicología, Historia, Criminología y Ciencias Forenses y que durante 20 años ha ejercido como consultor experto asesorando a múltiples agencias de investigación criminal.

Un experto que domina a la perfección las áreas relacionadas con la Perfilación Criminal, Victimología, Investigación de la escena del crimen, Investigación de delitos sexuales, Falsos testimonios y Reconstrucción de la escena del crimen. Sobresalen sus numerosos artículos y libros de investigación, entre los que brillan con luz propia, por su rigor académico, científico y ético, ‘Criminal Profiling: An Introduction to Behavioral Evidence Analysis’. 

1. ¿Qué es y cómo nace la Perfilación Criminal?

El perfil criminal es la inferencia de las características del delincuente de la evidencia indirecta tal como el comportamiento ideográfico -de casos individuales- o estadísticas nomotéticas (promedio, o una predicción). Era el medio original para identificar a los criminales, durante cientos de años, antes del empleo de pruebas físicas. Los primeros usos incluyen la identificación de brujas durante la Inquisición española, y la identificación de judíos. Esto fue desde hace siglos.

2. ¿Cuál es la forma adecuada de llevar a cabo un Perfil Criminal y cuáles son los elementos claves para hacerlo?

Examinando la evidencia física, las características de la escena del crimen y la victimología. Si no haces estas cosas, entonces no eres un perfilador criminal. El elemento clave es que todos los perfiles criminales estén escritos. Si no los anotas, entonces no lo haces correctamente.

3. ¿Cómo llega Brent Turvey a convertirse en uno de los mejores, si no el mejor, Perfilador del mundo?

Estudié con las personas más inteligentes del mundo y trabajo sólo con los mejores y más éticos profesionales.

4. A gran parte de la sociedad le cuesta creer que la Perfilación Criminal sea científica y lo observan más como un simple recurso de entretenimiento televisivo o una simple opinión o invención del presunto perfilador.....

Algunos perfiladores son ciertamente incompetentes y poco éticos. Al igual que en cualquier profesión. La forma en que se conoce si un perfilador es competente y ético, es a través de dos preguntas: cuántos perfiles ha escrito, y cuántas veces ha testificado en un juicio. Si no han escrito perfiles y no han testificado, entonces no son competentes y científicos.

5. ¿Qué caso, entre los que ha trabajado, le ha marcado más?

Todos me marcan de manera diferente. Cada caso me cambia y me enseña algo nuevo sobre las pruebas, las víctimas, los delincuentes y el sistema de justicia penal

6. ¿Qué cualidades diría usted que debe tener una persona que quiera dedicarse a la Perfilación Criminal?

La ética, la capacidad de escribir, pensar críticamente y leer. Si no tienes estas cualidades, serás un perfilador horrible. Si las tienes, puedes hacer cualquier cosa.

7. ¿En qué momento de un caso debe llevarse a cabo una Perfilación Criminal y qué porcentaje de responsabilidad puede tener un perfil criminal en la resolución exitosa de un caso?

Al principio, un perfil preliminar llamado evaluación de umbral es lo mejor. Pero realmente depende del caso. Y el éxito del perfil depende de la competencia de los investigadores que lo utilicen. Muchos grandes perfiles son empujados al cajón o ignorados por perezosos investigadores.

8. ¿En qué casos no se puede hacer o no se recomienda llevar a cabo un perfil criminal?

Cuando no hay pruebas suficientes por una investigación deficiente. Muy a menudo los perfiles se basan en adivinar y no en una evidencia real. Esto es muy poco ético.

9. Hace unos días recibía en España los tres volúmenes de la edición en Español de Perfilación Criminal escritos por usted. En primer lugar, querría agradecerle a usted y a Forensic Press haber hecho posible que los recibiera y así mismo preguntarle, porque mucha gente ha acudido a esta página para interesarse por ello, la forma de conseguirlos en nuestro país.

Es posible conseguirlos. Sólo pónganse en contacto con nosotros a través de Forensic-Press.com

10. Algo más que quiera añadir....

El Perfil Criminal requiere de profesionales serios que estén completamente preparados. Hay muchos fraudes en la ciencia forense y en la comunidad de la Perfilación Criminal. Los verdaderos profesionales deben ser capaces de identificarlos. Y de cumplir con sus obligaciones profesionales con el sistema de justicia penal.