miércoles, 2 de noviembre de 2016

PAZ VELASCO DE LA FUENTE: "DELINQUIR NO ES UNA CUESTIÓN DE SEXO NI DE EDAD SINO QUE ES UNA CONDUCTA CRIMINAL QUE EL SER HUMANO LLEVA PONIENDO EN PRÁCTICA DESDE LA MÁS REMOTA ANTIGÜEDAD".

Siempre es un placer que los más grandes Criminólogos del panorama nacional pasen por 'CrimenyCriminologo'. En esta ocasión, entrevistamos a Paz Velasco de la Fuente, cuyo curriculum es impresionante. Criminóloga, Abogada, con un máster en Documentoscopia, Grafística y Falsedad documental, especialista en evaluación criminológica (CSEC), profesora en la Universidad Católica de Ávila, docente en la Escuela Europea de Criminología, así como miembro de SECCIF, SECRIM, SEIC, ACC, AIIF, y que, actualmente, se encuentra estudiando el Grado de Historia (UDIMA). Es además la creadora y administradora del conocido Blog Criminal-mente http://www.criminal-mente.es, al que es imposible acercarse sin aprender algo nuevo de esta ciencia. Paz Velasco nos habla esta vez sobre un tema que domina a la perfección y al que durante mucho tiempo la Criminología no concedió la importancia que merecía: la criminalidad femenina

Las estadísticas no engañan: las mujeres delinquen menos que los hombres, pero éstas también delinquen..... 

Delinquir no es una cuestión de sexo ni de edad sino que es una conducta criminal que el ser humano lleva poniendo en práctica desde la más remota antigüedad. Sin embargo el bajo nivel de delincuencia femenina frente a la alta incidencia de la masculina es reconocido por todos los criminólogos concluyendo que las mujeres son menos propensas que los hombres a cometer delitos, así como la afirmación de que esta brecha delictiva por sexos varía significativamente por edad, raza, área geográfica y época. Desde Lombroso a la actualidad los análisis realizados así como los estudios e investigaciones actuales se hacen desde la perspectiva del hombre considerando algunas verdades como universales aplicadas a ambos sexos, invisibilizando de este modo la criminalidad femenina y sus motivaciones. 

Una de las primeras asesinas que documenta la historia es Locusta, experta envenenadora que fue utilizada como instrumento de Estado al servicio de Roma. Se calcula que esta esclava mató cerca de 400 personas entre ellos al emperador Claudio y a su hijo Británico. Los siglo XVI al XIX son los “años dorados” de las envenedoras, mujeres que dejaron tras de sí, un rastro de muerte silenciosa e insidiosa y un gran número de víctimas (mujeres, hombres y niños) disfrazando sus asesinatos de muertes naturales o provocadas por enfermedades mal diagnosticadas. 

El paso del tiempo nos trae a viudas negras, filicidas, asesinas de niños, mujeres que explotan sexualmente y venden niños, mujeres que inducen o contratan a terceros para matar a sus maridos (un negocio que fue muy lucrativo sobre todo en la Rusia del siglo XVIII) terroristas, mujeres que secuestran, torturan y matan en compañía de sus parejas, aquellas que trafican con personas, traficantes de drogas, mujeres que matan por celos, odio o venganza, mujeres que matan a sus parejas o exparejas o aquellas que forman parte del crimen organizado. Es cierto que delinquen menos, pero en la actualidad la tipología delictiva femenina, es igual de amplia que la masculina. 

domingo, 16 de octubre de 2016

LOS DESAPARECIDOS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Eduardo Galeano: “Por qué desaparecimos a los desaparecidos”.


Han pasado más de 24 años ya desde aquel 22 de febrero de 1992 en el que se emitía por primera vez en televisión Española el programa "Quién sabe dónde". Se trataba de un formato televisivo innovador, telerrealidad, presentado por Paco Lobatón. Su propósito no era otro que ser en prime time el altavoz de las familias que se habían encontrado, desafortunadamente, con la desaparición de un ser querido. Durante 249 capítulos, los desaparecidos entraron en nuestras casas. Fueron más de seis años durante los que se alertaron de cerca de 3.000 casos. ¿Y saben lo mejor? Cerca del 70% de los mismos se resolvieron.

Hoy, sin embargo, la historia es otra. Chris Campos, un joven periodista, a través de radio San Vicente, concretamente en el programa 'Elena en el país de los horrores', es de los pocos que con un micrófono consigue empatizar ahora con las historias de los desaparecidos que menos repercusión mediática tienen. Hemos pasado del “Quién sabe dónde” a hacer bueno el dicho que asegura que los desaparecidos nos faltan a todos.

Y es que la cruda realidad marca que no todos las personas que desaparecen cuentan con la misma cuota de repercusión mediática. Y la pregunta cae por su propio peso: ¿Cuál es el motivo de que no todas las desapariciones despierten en mismo interés en los medios de comunicación? Para Joaquín Amills, presidente de la asociación Sosdesaparecidos, este hecho "no se debe a una única causa" e indica “que las desapariciones y su espacio en los medios de comunicación es una relación íntimamente ligada a los recursos con los que cuenta la familia así como a las noticias importantes que existan en ese momento ocupando la actualidad". Del mismo modo advierte otro detalle a tener en cuenta: "A veces, dicha repercusión mediática nada tiene que ver con la desaparición y no es buena ni para el desaparecido, ni para las familias, como tampoco para los investigadores a causa de la presión que recae sobre ellos".

El periodista de 'Cuarto Milenio', Francisco Pérez Caballero, es otro profesional de la comunicación que ha opinado sin tibieza sobre el tema. “No debería haber ninguna diferencia, pero lo cierto es que hay desapariciones que despiertan más interés mediático y la presión hace que se destinen más medios, lo que no siempre asegura mejores resultados". Y aclara: "La aparición o no en los medios de comunicación no repercute en los hombres de a pie de los cuerpos de seguridad del Estado, que siempre hacen lo posible según los protocolos de actuación que tienen pautados, sino en los responsables políticos que gestionan los esfuerzos y que parece que se ven apremiados a resolver determinados casos por encima de otros". Para Alfonso Egea, periodista que podemos seguir cada mañana en 'Espejo Público, la repercusión de un caso "depende de muchos factores: situación de la actualidad informativa, proximidad del caso, empática y geográfica, y capacidad de difusión del caso".

Para el Criminólogo Félix Ríos, la repercusión de las desapariciones son proporcionales "al interés que puedan despertar en la prensa". “Un hecho que muchas veces está más relacionado con el amarillismo que otra cosa", agrega. Y, a su vez, observa también como fundamental "el papel que adopten las familias y conocidos del desaparecido, muy activo o discreto", una situación que "cada cual lleva a su manera, todas respetables"

Por su parte, el profesor de la Universidad de Valencia y Criminólogo, Vicente Garrido, sostiene: “Los desaparecidos que despiertan más expectación son los mismos que las víctimas de asesinatos: niños y jóvenes, sobre todo si no se sitúan en ambientes donde ellos mismos estaban ya expuestos a peligros, sino que la desaparición rompe de forma súbita una normalidad donde un acto así no era esperado”.

Iván Duran Valverde, desaparecido desde el 25 de agosto de 2016 en Baiona, Pontevedra; Manuela Chavero, desaparecida desde el 5 de julio de 2016 en Monesterío, Badajoz; Andrés Mora Toledo, desaparecido desde el 2 de febrero de 2012; Caroline del Valle, desaparecida desde el 14 de marzo de 2015 en Sabadell, Barcelona; Francisco Molina Sánchez, desaparecido desde el 2 de julio de 2015 en Córdoba; Joaquín Fernández García, desaparecido el 11 de septiembre de 2008 en Carboneras, Almeria. ¿Les suenan estos nombres? Seguramente, no. Pues bien, estos son solo algunos ejemplos de desapariciones que no han logrado llegar a conectar con los medios de comunicación y alcanzar el interés mediático que se merece la propia persona desaparecida y las víctimas secundarias de la desaparición: sus familias. Y es que tras teclear en nuestro navegador www.sosdesaparecidos.es y ver la fotografías de los cientos de personas que desaparecen sin dejar rastro, un pensamiento se escapa al aire: cuánto dolor y cuantas familias rotas deja tras de sí una desaparición. Y es que como dice el presidente de Sosdeaparecidos, “nadie está preparado psicológicamente para vivir día tras día con la experiencia de tener un familiar desaparecido”.

En los últimos meses, un par de preguntas invaden muchas de las charlas en torno a los desaparecidos. ¿Qué perfil de desaparecido despierta más expectación?; ¿Cuáles por el contrario menos? Para Joaquín Amills está claro: “Las desapariciones de jóvenes entre 18 y 26 años de edad son las de mayor exposición mediática, justificado en ocasiones por el morbo que se genera tras su desaparición o el que rodea al caso en sí mismo”. Y, desgraciadamente, observa cada día como “los que menos foco mediático atraen son los casos de mayores que sufren algún tipo de enfermedad que afecte a la memoria. Un hecho fácilmente subsanable colocando georadares sobre estas personas ya que casi todos aparecen a escasos kilómetros de su domicilio”.

El periodista Francisco Pérez Caballero comparte una opinión similar. “Tiene mucha mayor repercusión social la desaparición de una chica joven, por ejemplo, que la de una persona mayor. Y los motivos son banales. Toda vida vale lo mismo. Pero claro, la posibilidad de que la desaparecida haya sido víctima, por ejemplo, de un agresor sexual escandaliza mucho más a la sociedad que la ausencia de una persona mayor, que se ha desorientado y se ha perdido. Las búsquedas tendrían que ser siempre proporcionales y adecuadas a cada caso. Pero también hay que dejar claro que los medios con los que cuentan los cuerpos llegan hasta un determinado punto. Los propios policías se frustran a veces porque no pueden llegar más lejos” .Para Alfonso Egea la desaparición de “una persona joven siempre inquieta más que un adulto en plenitud de facultades para protagonizar una desaparición“.

En el mundo de la Criminología, Felíx Riós, ve un perfil claro en el interés mediático y este es el de “las desapariciones de menores sin duda, especialmente si hay sospechas de un delito sexual tras la desaparición”. Para el Criminólogo, en cambio, las que menos son “las desapariciones de ancianos. Rara vez se les da importancia”. El profesor Vicente Garrido menciona además que ayudan también “aspectos periféricos como la belleza o la existencias de circunstancias 'misteriosas' o intrigantes que auguren que hay 'más de lo que a simple vista se ve'. También, por supuesto, personas famosas o que por algún motivo sean relevantes (financieros, por ejemplo)”. Y coincide con el resto en que “los ancianos, personas de bajo estatus o aquellas que moralmente tienen conductas despreciables son los que menos interés despiertan”.

Parece claro, por tanto, que la repercusión mediática de una desaparición no depende de un único factor. La actualidad informativa en el momento de la desaparición, los contactos que posean las familias o el papel que éstas mismas adopten son elementos claves que pueden favorecer la repercusión mediática de la misma. Sin olvidarnos, obviamente, de las causas que rodean a esa desaparición, como tampoco de la juventud y la belleza de la persona desaparecida.


sábado, 8 de octubre de 2016

ÁNGEL COLODRO:"EN 'EL CASO' SE PODÍA TRANSITAR POR LA INVISIBLE FRONTERA QUE SEPARA EL ESTILO PERIODÍSTICO DEL LITERARIO".

Seguimos desde 'CrimenyCriminologo' hablando con los periodistas de 'El Caso'. Y lo hacemos hoy con uno que tenía un especial carisma. Un periodista que, hasta entrar en el semanario de sucesos, trabajó como detective en la más acreditada agencia de Madrid y que gracias a eso conocía a la perfección los secretos mas íntimos que guardaba la capital de España. Sin duda, nos encontramos ante uno de los mayores expertos en lo que rodea al género policíaco español. Su crónicas han sido publicadas en la revista Interviú y en los periódicos Diario 16, El Independiente y El País. Es autor de los libros: "Fugitivos" (Temas de Hoy, 1994), junto a Jesús Duvá; "Crónica negra de la España reciente" (Nuer ediciones, 1992); "El misterio de la llave perdida" (Es Ediciones, 2009); y "El secreto del condón asesino" (Cometa, 2010). Máster en Escritura para la Televisión y el Cine por la Escuela de Doctorado de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor de creatividad y técnicas para generar ideas, a lo largo de su trayectoria profesional también ha participado en calidad de guionista y/o director en diversos programas de televisión de Antena 3, Tele 5, ETB y La 2. El reportero que nos acompaña no es otro que Ángel Colodro.

¿Cómo entró 'El Caso' en su vida?

A finales de 1983 buscaba trabajo como periodista en Madrid, después de tres años de haber editado en Sabiñánigo (Huesca) una publicación local que se había quedado pequeño para mis aspiraciones profesionales. Fui a un kiosko de prensa. Vi que había un periódico que se llamaba El Caso. Como antes de aquello había trabajado en Madrid como auxiliar de detective privado, pensé que era el medio adecuado. Compre un ejemplar para saber donde estaba la redacción. Hable con el director y empecé a trabajar en calidad de colaborador.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

JUAN CARLOS DE LA CAL: "SE PASABAN LIMITES NO ESCRITOS DONDE LA ÉTICA NO CONTABA: SOLO TENER LA NOTICIA".

En 'CrimenyCriminologo' seguimos conociendo a los reporteros del semanario 'El Caso' que durante tantos años dieron a conocer los crímenes y episodios más desagradables y escandalosos de la sociedad española. En esta ocasión, hablamos con Juan Carlos de la Cal. Este periodista, que actualmente edita el blog www.geaphotowords.com, trabajó durante 20 años en El Mundo tras su paso por 'El Caso'. También montó una agencia de comunicación y trabajó en el Grupo Z. De la Cal siempre ha mantenido que ' El Caso' fue una gran escuela de periodismo en la que el reportero y el reportaje se fundían en un mismo espiritu. Y es que decir que trabajó en el semanario de sucesos despierta entre sus colegas curiosidad y respeto. Sin duda, 'El Caso' era una redacción que hacia, nos cuenta De la Cal, de balcón a un mundo donde la frontera entre la vida y la muerte era especialmente sensible, especialmente humana.

¿Cómo entro 'El Caso' en su vida?

Mi hermano mayor, Francisco, había trabajado allí unos años antes. Yo empece de meritorio como se llamaba entonces a los becarios. Llevaba cafés, medicinas de la farmacia de mi padre, etc. Desde que tenía 16 años. A los 18 (corría el año 1984) me encargaron el primer repor: uno sobre una mujer afectada por el síndrome del aceite de colza a la que no aceptaban en un hospital y se acampó con sus hijos en el jardín de entrada. Gustó y de la noche a la mañana entre como colaborador alternando los reportajes con la universidad.

lunes, 19 de septiembre de 2016

LOS GRANDES CRÍMENES PERFECTOS QUE SALIERON MAL.

“El crimen perfecto no existe. Existe una investigación imperfecta o pendiente de completar. Los crímenes no resueltos a día de hoy podrían resolverse mañana” Aitor Curiel, Criminólogo.

La definitiva cuenta atrás ya se había puesto en marcha. Apenas restaban 18 meses para que se sobrepasasen los 20 años que fijan la prescripción de un crimen. Los agentes de la Guardia Civil mantenían más activa que nunca la investigación para averiguar quién había dejado a la joven Eva Blanco sin vida junto a una cuneta de una carretera aún sin transitar entonces entre las localidades de Algete y Cobeña, Madrid, en la madrugada del sábado 20 de abril de 1997. 

Una muestra de su ADN y restos de fibra roja correspondientes a la tapicería de un Renault eran su único punto de partida. Las fuertes lluvias que se registraron aquella noche borraron el resto de vestigios del asesino y complicaron las pesquisas policiales que se sucedieron durante los 18 años posteriores. Más de 5.000 personas fueron las que investigaron los agentes, focalizándose principalmente en agresores sexuales, propietarios de vehículos Renault y presos que disfrutaban de permisos penitenciarios en aquellas fechas. 

Los avances de la ciencia al servicio de la investigación arrojarían luz sobre un suceso abocado a su prescripción. La cadena de cromosomas estudiada en nuevo análisis del ADN arrojaría la certeza de que el presunto asesino era una persona nacida en el norte de África. Una pista que condujo a los investigadores a poner la lupa sobre personas de origen magrebí que viviesen o hubiesen residido en aquella zona. Enseguida, uno de ellos llamó su atención. Se trataba de Ahmed Chelh, quien había abandonado Algete dos años después de haberse cometido el crimen y que, a su vez, había dado de baja su vehículo, un Renault 18. Uno de sus hermanos, que aún residía en Algete, sería la llave que abriría una puerta que llevaba muchos años cerrada al permitir confirmar su parecido genético con la prueba de ADN hallada 18 años atrás. 

El presunto asesino de Eva Blanco, Ahmed Chelh, sería detenido al norte de Francia el pasado octubre. Su estancia entre rejas sería, desgraciadamente, muy breve. Tres meses después, se suicidó en su celda con los cordones de sus zapatos.

Una muestra actual y evidente que confirma que, en ocasiones, la ardua y constante labor de los investigadores, los avances científicos e, incluso, por qué no decirlo, el azar, llegan a truncar el que parece el crimen perfecto.